“Soy chileno, soy escritor, soy alto y también soy gay”
Patricia Cordero
Son diversas las razones que hacen que un elemento de la pareja busque un amante, pero el novelista chileno Pablo Simonetti (Santiago, 1961) recomienda un antídoto para evitarlo: “no dejar morir el sexo”.
En su más reciente novela La razón de los amantes, editada por Planeta, el ingeniero de profesión y escritor por vocación explora la búsqueda que un joven matrimonio enfrenta cuando la monotonía y la rutina irrumpen en su vida conyugal.
Son Laura y Manuel, un ama de casa y un ejecutivo financiero, quienes conocen a Diego Lira, un abogado gay dueño de un diario en internet, que llega a manera de tentación a despertar la curiosidad sexual de la pareja y completar el triángulo amoroso.
Para Simonetti, la rutina que llegan a enfrentar las parejas se convierte en una forma de calmar los miedos y ansiedades que produce la vida diaria.
“Es un lugar de control, de apaciguamiento, de tranquilidad, donde uno sabe exactamente qué ocurrirá y en qué momento. Eso tiene algo cálido y acogedor, pero cuando copa todo el ámbito de la pareja y a ésta le parece que todo lo que queda vivir por delante es una repetición del pasado, ahí se produce una reacción para huir ese estado”, explica.
Es ahí donde llega Diego, “que se les presenta como el destino, como el futuro; entra en sus vidas y los saca de ese aletargamiento en el que estaban”, comenta el también autor de Vidas vulnerables y Madre que estás en los cielos.
Sin embargo, con la presencia de uno o varios terceros, la intimidad de la pareja se ve resentida.
“Si el tercero empieza a aparecer una, dos o tres veces, algo se quiebra, porque alguien se va a enamorar de ese tercero o ése se va a enamorar de alguien de la pareja. La sexualidad de esa pareja no nacerá de un sentimiento de acople, de intimidad, de compenetración, de sentirse cómplices. Llegará un momento en que esa cama deje de ser un lugar íntimo”, considera.
El hecho de presentar un personaje gay refleja, además, la visión que tiene Simonetti desde dentro de esa comunidad, en su natal Chile.
“Si pudieras vivir tu homosexualidad libremente de día, de noche, con tu familia, en tu trabajo, necesariamente pasa a ser parte de tu vida y no como una determinación de ti mismo. Pero cuando no puedes vivirlo te trastorna, te obsesiona.”
Sin embargo, Simonetti niega que La razón de los amantes sea literatura homosexual.
“Si algo es esta novela es heterosexual, porque habla de la pareja heterosexual. Los personajes gays están en mi novela porque es el mundo que me toca vivir. No tiene nada de reivindicatoria, ni conciliatoria. No trato de hacer proselitismo por las minorías sexuales. Lo que a mí me interesa es ver a mis personajes puestos ante problemáticas importantes”, señala.
El novelista cuenta que aceptar públicamente su preferencia sexual no ha interferido con la aceptación de su trabajo.
“Soy chileno, soy escritor, soy alto. También soy gay”, afirma.