Escisión del EPR ofrece tregua para el diálogo
De la redacción
El grupo Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP), escisión del Ejército Popular Revolucionario (EPR), anunció ayer una tregua con el fin de generar condiciones para que tenga lugar un eventual diálogo entre la guerrilla que exige la aparición con vida de Edmundo Reyes Amaya y Alberto Cruz Sánchez con el gobierno federal.
De acuerdo con un texto dirigido a la senadora perredista Rosario Ibarra de Piedra, el movimiento guerrillero anunció su interés por establecer las condiciones adecuadas para llevar a cabo dicho encuentro y reiteró “su disposición de frenar toda iniciativa armada”; además, solicitó “de manera respetuosa a otras organizaciones revolucionarias armadas hacer lo propio” con el fin de establecer las condiciones propicias para lograr el diálogo y poder localizar con vida a los eperristas desaparecidos, incluyendo al ciudadano Francisco Paredes Ruiz.
También advierten conocer la negativa por parte de las autoridades federales para aceptar como intermediarios en el diálogo al “arzobispo emérito Samuel Ruiz, al escritor Carlos Montemayor, al abogado y periodista Miguel Ángel Granados Chapa, al antropólogo Gilberto López y Rivas y al Frente Nacional Contra la Represión (FNCR)”, quienes quedarían, únicamente, en calidad de “testigos sociales”.
Lo anterior, de acuerdo con el comunicado, dejó claro al movimiento guerrillero la falta de interés del gobierno federal por tener un acercamiento, debido a que han tratado de imponer sus condiciones y no han accedido a las demandas solicitadas por ellos.
Cierran la carta con la “espera del establecimiento de un verdadero acuerdo entre las partes, que dé cauce a la búsqueda de la justicia y combata las desapariciones forzadas”.
La solicitud de diálogo por parte del Ejército Popular Revolucionario comenzó el pasado 24 de abril, a través de un comunicado en el que pidieron a las autoridades federales un acercamiento teniendo como intermediarios, además de los mencionados, al Frente Nacional Contra la Tortura.
También pedían, entre otros puntos, terminar con todo hostigamiento por parte de la fuerza pública federal, incluyendo al ejército federal, hacia sus familias, amigos y ONG que los apoyaran.
El presidente Felipe Calderón Hinojosa, en respuesta y por conducto del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, aceptó un posible acercamiento, sin mediadores, cuando el grupo armado suspendiera definitivamente toda acción de sabotaje y violencia.
Las peticiones del EPR fueron calificadas por el Partido Acción Nacional (PAN) como chantajes.