Rafael Fernández de Castro
Llamar la atención de los tomadores de decisiones del mundo, especialmente de inversionistas y analistas, es el fin último de organizar un evento como el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), mismo que se realizó este inicio de semana en Cancún, Quintana Roo. Ahí se dieron cita ocho jefes de Estado, como Álvaro Uribe de Colombia, y prácticamente todos los centroamericanos, quienes tuvieron a Felipe Calderón como anfitrión. También estuvieron los directores de las tres mayores empresas estatales de petróleo, Brasil, Noruega y Sudáfrica, además de dos compañías chinas que levantan ceja, el banco más grande del mundo, ICBC, y su mayor constructora.
El Foro Económico Mundial, en su versión ampliada, se reúne todos los años, generalmente la última semana de enero, en Davos, Suiza. Ya hay una versión de verano que hace lo propio en China, la economía emergente campeona. Y a lo largo del año existen convocatorias regionales. Por ejemplo, el año pasado tuvieron una en Latinoamérica, en Santiago de Chile, pero también las hay en África y en Oriente Medio. Es decir, el WEF se ha convertido en una organización de encuentros verdaderamente global y es sin duda la más influyente del orbe. Siempre ha hecho converger al sector privado, quien es su principal componente, con políticos, funcionarios, académicos, especialistas y líderes sociales. Además, su organización ha venido elaborando algunos índices. Uno muy influyente es el de competitividad, que clasifica a casi 100 países y tiene un muy novedoso apartado sobre la equidad de género.
Desde cuando acudió el presidente Felipe Calderón a Davos, Suiza, en enero del año pasado, los organizadores del Foro Económico Mundial empezaron a explorar la posibilidad de volver a realizar una reunión regional en México, ya que fue en 2001, al iniciarse el periodo de Fox, la última vez que hubo una reunión de esta índole en nuestro país. El contacto institucional con el gobierno de Calderón lo encabezó la recién inaugurada dependencia gubernamental para promover a México en el mundo, Pro México. Ésta, absorbió al casi extinto Bancomext y, bajo el liderazgo de Bruno Ferrari, tomó con enorme entusiasmo la idea de realizar el foro para América Latina en Cancún. La organización de los eventos del WEF generalmente es impecable, pero la cena que el lunes por la noche ofreció el gobierno de Calderón en el marco de esa junta, realmente causó impacto entre los extranjeros. Bien sabemos, quienes a menudo asistimos a conferencias de esa magnitud, como ésta, en la que había inscritos más de 500 participantes, que es difícil hacer algo que valga la pena. Pero la gente de Pro México trabajó con ahínco con el fin de lograr un evento que combinó un sobrio discurso del presidente Calderón, con una velada amenizada por grupos de música local y la sorpresiva y grata presentación del tenor Fernando de la Mora.
Al juzgar por el número de participantes, Pro México y el Foro Económico Mundial deben estar muy satisfechos, pues el registro se acercó a los 600, lo que lo ha convertido en el encuentro regional de América Latina con mayor asistencia.
Entre las novedades hubo una sesión-desayuno sobre género en nuestra región, en la que se utilizaron los resultados del índice del WEF para ambientar una discusión sobre qué pasos debe tomar nuestra zona para cerrar la brecha entre el hombre y la mujer. Según el índice de 2007, el país que más se ha acercado a la meta es Suecia, con un puntaje de 0.814 (tomando el número 1 como calificación máxima). México está muy abajo, incluso para estándares latinoamericanos, pues se encuentra en el lugar 93, con 0.644 de calificación, por debajo de Colombia, El Salvador, Honduras y Brasil, entre otros países.
Participé en una plenaria sobre el panorama político en el continente y, desde luego, la idea era hablar de la próxima elección en Estados Unidos y su impacto en América Latina. Para variar, los latinoamericanos que participamos no estuvimos de acuerdo con los estadunidenses. Thomas Shannon, el subsecretario para América Latina de ese país, junto con Peter Hakim, del diálogo interamericano, insistieron en que la región iba muy bien y no entendían por qué estábamos tan pesimistas. Y bueno, nos tocó a Moisés Naím y a mí jugar ese papel y llamar la atención sobre las disputas políticas y la negligencia de Washington hacia Latinoamérica.
Finalmente el presidente Calderón destacó en la clausura el lenguaje directo del presidente Uribe, quien señaló que los mexicanos que se encontraban en los campamentos de las FARC eran cómplices de ese grupo terrorista. Pero, con un tono cortés, informó que nuestro gobierno está dispuesto a colaborar con las investigaciones pertinentes para esclarecer las circunstancias en que murieron y se hirió a nacionales mexicanos, esto, sin emitir juicios de valor previos sobre la presencia de los estudiantes en Ecuador. Calderón recibió un aplauso al expresar su interés en la integración latinoamericana.
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El registro se acercó a los 600 participantes, lo que lo ha convertido en el encuentro regional de América Latina con mayor asistencia.