MARTES 24 de noviembre del 2009

Fieles al legítimo arreglan con Creel cambio de sede

Leticia Robles De La Rosa

El rostro pálido de la pejista Rosalinda López muestra molestia.

Adueñada de la silla del presidente del Senado de la República, la mujer que organizó la toma de la tribuna observa cómo los panistas protegen al verdadero dueño de la silla, Santiago Creel, quien trasladó la tribuna a los escaños 45, 46 y 47, ubicados en la cuarta fila de la bancada del blanquiazul.

Flanqueado por los panistas José González Morfín y Adrián Rivera, vicepresidente y secretario de la Mesa Directiva, Santiago Creel hace sonar la campana y el reloj parlamentario marca las 11:09 horas.

Adrián Rivera informa que hay 74 senadores y Creel Miranda declara abierta la sesión ordinaria número 22 del segundo periodo de sesiones.

Se trata de un comienzo de sesión inédito en la otrora imperturbable vieja casona de Xicoténcatl.

En los escaños hay 74 legisladores del PAN y el PRI.

La Mesa Directiva está en la cuarta fila, del lado derecho.

Y al frente, la tribuna está ocupada por 20 senadores de Convergencia, PRD y PT. Rosario Ibarra, en el atril de la derecha; Jesús Garibay, ubicado en el atril de la izquierda. En los lugares de la Mesa Directiva, Salomón Jara, Rubén Velázquez, Claudia Corichi, Rosalinda López, María Rojo y Salomón Jara. Detrás de ellos, en pie, 12 más.

Rosalinda López recibe una llamada en su celular. “Es López Obrador”, dicen los propios perredistas en voz baja. Saben que el ex candidato presidencial más carismático que jamás haya tenido la izquierda mexicana hasta el momento tiene en su paisana Rosalinda la línea directa a la bancada perredista en el Senado de la República.

La senadora por Tabasco habla en voz baja y asienta con la cabeza. Cuelga e intensifica la mirada hacia Santiago Creel, quien en ese momento sorprende a todos con su anuncio: logró un acuerdo unánime de la Mesa Directiva para cambiar de sede senatorial.

La unanimidad implica que las perredistas Claudia Corichi y Yeidckol Polevnsky, así como Gabino Cué, de Convergencia, quienes forman parte de la Mesa Directiva, también firmaron el documento que permitirá al Senado retomar sus actividades legislativas y romper así la parálisis parlamentaria fraguada desde la oficina de López Obrador.

Creel lee el contenido del acuerdo y pide la aprobación de los senadores. Al unísono, los 74 legisladores del PRI y el PAN levantan la mano. El aval de la asamblea para el cambio de sede está rubricado.

El reloj parlamentario marca las 11:12 horas. Tres minutos fueron suficientes para validar el traslado de sede.

Son las 09:39 de la mañana, según el reloj oficial del Senado y el priista Ricardo Fidel Pacheco se convierte en el primer senador ajeno al movimiento pejista en defensa de Pemex en ingresar al salón de plenos. Saluda de lejos a sus compañeros en rebeldía y pasa lista.

Francisco Arroyo y Cleominio Renán Zoreda, también priistas e integrantes de la Mesa Directiva, el primero como vicepresidente y el segundo como secretario, cruzan la puerta a las 09:40 horas. Se acercan a la tribuna y saludan de mano a todos.

Los flashes de las cámaras iluminan más el salón de plenos. Manlio Fabio Beltrones, el coordinador de la bancada del PRI, entra al salón de plenos y saluda con un gesto a quienes defienden Pemex, atrincherados en la tribuna senatorial.

Pasa lista y se da media vuelta para salir, pero de pronto, desde el fondo del salón, Dante Delgado, el coordinador de los senadores de Convergencia, le lanza un grito.

¡Manlio! ¡Manlio! ¡Presidente! ¡Presidente Manlio! Y Beltrones Rivera voltea, suelta la perilla de la puerta y regresa sobre sus pasos. Dante baja desde su escaño y lo encuentra en la primera fila, del lado del PRD. Lo abraza y le muestra el documento de contrapropuesta para el debate nacional, punto que generó la toma de tribuna.

Se acercan Ricardo Monreal, Silvano Aureoles, Javier Obregón, Jesús Garibay y José Guadarrama. Todos, invariablemente, lo abrazan, le toman el brazo, incluso Guadarrama lo abraza por el hombro. Todos bromean, se carcajean, se dan palmadas en la espalda. Monreal parace mimo, porque mueve mucho las manos.

Beltrones se retira y se despide de mano de todos en la tribuna. Luego Monreal promueve la rebelión de la prensa para zafarse del improvisado corral de la ignominia.

El reloj marca las 10:37 cuando Carlos Navarrete entra al recinto junto con Alejandro Zapata, el primer panista en pisar de nuevo este espacio desde el jueves.

Un minuto después entra un Santiago Creel con cara de travesura consumada. Saluda, pero nadie le contesta. Pasa lista y vuelve a salir. A las 10:57 entra la mayoría de los panistas. Creel retorna y Yeidckol habla un momento con él. Manlio entra con todos los priistas a las 11:03 y seis minutos después se escucha la campana que avisa el comienzo de la sesión.

Tres minutos para aprobar el cambio de sede al auditorio ubicado en Donceles 14. Un receso de 15 minutos y otros 15 minutos para fijar posiciones en torno de la crisis por la tribuna, enviar las iniciativas a comisiones y citar a plenaria senatorial a las 13:30 horas del jueves.

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