SÁBADO 21 de noviembre del 2009

Llega arte electrónico a ex palacio virreinal

Patricia Cordero

En el rincón de una sala, un par de hombres trabajan en sus computadoras; en la parte superior, otro más conecta circuitos para hacer funcionar un mecanismo.

El Laboratorio Arte Alameda (LAA) parece haber sido convertido en el taller de numerosos científicos, pero se trata de los artistas que trabajan en las piezas con las que participan en dos de las curadurías del Festival de Artes Electrónicas y Video Transitio_mx 02.

Este recinto es una de las sedes para el encuentro, que mostrará un panorama del arte electrónico de México y el extranjero.

Una de las exposiciones, Im-polis, presenta obras que abordan la intersección entre arte, política y tecnología, como explica Iván Abreu. “No es el arte político más común, pero sí hacen señalamientos políticos. Son piezas no explícitas, pero por el título o la temática, en el fondo intentan revitalizar la pregunta de hasta dónde es posible lo político desde el arte”, dice.

En esta curaduría hay piezas como Black Market, de Mario de Vega, que consta de una banda mecánica a través de la cual caen, desde el coro del recinto, seis monedas de un peso cada 20 minutos.

La cantidad de dinero que caerá, a lo largo de ocho horas al día, corresponde al salario mínimo en México.

Otra de las obras es El trabajo embellece, de Gilberto Esparza, en la que una lijadora de madera se activará en cuanto el público esté cerca, y desgastará en el suelo la frase que da título a la pieza.

“Además de hacer referencia al trabajo, el hecho de que reacciona a la presencia de los visitantes, les induce responsabilidad en la devastación de la duela”, indica Abreu.

La segunda curaduría lleva por nombre (in).COMunidades, con obras seleccionadas por el Laboratorio Curatorial 060, que analiza el sentido de “hospihostilidad” del filósofo francés Jacques. “Problematizamos el concepto de comunidad, y las incomodidades que pueden surgir, y cómo se establece la relación entre huésped y anfitrión”, comenta Lourdes Morales.

Las obras de esta muestra aprovechan la tecnología para formar vínculos entre comunidades que, aparentemente, no tienen nada en común.

Tal es el caso de Jardines flotantes, de Eder Castillo, René Hayasshi, Luis Hernández y Anne-Marie Schleiner, donde a través de un mundo virtual, que parecerá un jardín interactuarán, a través de un chat, presos del Reclusorio Oriente, funcionarios de la Policía Federal Preventiva y los visitantes del LAA.

El Flotating Lab Collective instalará, para Protest on Demand, una cabina en la Glorieta de Colón, donde la gente podrá grabar quejas o denuncias.

Posteriormente, éstas serán enviadas a otros grupos de protesta en Washington, para hacerlas públicas en la Casa Blanca.

“Representa cómo el poder se puede multiplicar y cómo una comunidad puede magnificar la queja de un individuo”, detalla.

El festival se inaugura el viernes a las 20:00 horas en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), la principal sede, y el sábado en el LAA a la misma hora.

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