Cosplayers encarnadas
Octavio Cárdenas
En 2007, las hermanas Alejandra y Linaloe Rodríguez representaron a nuestro país en el World Cosplay Summit (WCS), celebrado en Japón, y se trajeron a casa el tercer lugar mundial.
Su logro significa más por el simple hecho de tratarse de la primera participación de México en esta justa de disfraces donde compitieron 12 países y 14 equipos, y que organiza la cadena de televisión nipona Aichi.
Con trajes de personajes de Sailor Moon —un manga creado por Naoko Takeuchi en 1992—, manufacturados por la propia Alejandra, varitas mágicas y una inversión de alrededor de dos mil pesos, estas jóvenes hermanas lograron sorprender al jurado mexicano que decidió mandarlas al WCS.
Sorpresa que logró contagiar hasta sus progenitores, quienes al principio veían en esta actividad una simple forma de perder el tiempo.
“Antes, mi papá nos regañaba un poco. Decía que debíamos poner más atención a la escuela, pero ganamos y como pavorreal mi papá”, dice Alejandra.
Las hermanas intercambian una mirada cómplice que da pie a un “sí, salimos en revistas y mi papá se las llevaba a su trabajo a presumir”, que añade Linaloe.
Aunque haciendo justicia, como toda “Marinera lunar” que se respete, Alejandra reconoce que su madre sí les ayudaba, sobre todo a esa ardua tarea de coser las prendas, proceso que repitieron hasta quedar satisfechas con el resultado.
“Hicimos tres veces el traje. Primero para el concurso en México y luego dos veces más para Japón. Además aprendimos los diálogos de nuestros personajes y algunas canciones en japonés”, recuerda Alejandra.
A cambio recibieron un equipo multifuncional (que digitaliza, imprime y reproduce documentos) valuado en unos cuatro mil pesos y “una experiencia inolvidable”.
“El premio fue estar en Japón, las cenas, los paseos, todo en lugares de primera”, dice Alejandra.
Y para no quedar atrás su hermana menor puntualiza: “Además de estar en el escenario de cosplayers más grande del mundo”.
Pero lo cierto es que ésta quizá fue su única presentación en las tierras del sol naciente. Linaloe está cursando el último año de preparatoria y piensa inscribirse en la Facultad de Medicina, por lo que duda tener chance de seguir con este pasatiempo.
Mientras que su hermana mayor, Alejandra, regresará al plan que tenía antes de Japón, cursar un posgrado.