Promotor de quimeras
Octavio Cárdenas
Aunque se les ve desenvueltos, la verdad que disfrazarse y deambular por ahí requiere de seguridad en sí mismo y un toque histriónico, aspectos que no se encuentran en cualquier persona.
“En nuestro país, la TNT es la sede del World Cosplay Summit”, dice José Luis Tobías, director adjunto de esta convención que se celebró por segundo año consecutivo en el World Trade Center de esta ciudad.
Él puede sentirse emocionado también por ser precursor del movimiento cosplay en el país.
“En México era un poco complicado. La gente no se animaba a ir disfrazada a los eventos. Se cohibían. En un principio tuvimos que contratar a chicos para que se disfrazaran y asistieran. Así se fue perdiendo el miedo”, dice.
En la primera convención TNT, hace ya siete años, llegaron apenas entre diez y quince disfrazados. En la pasada edición, los primeros días de febrero, asistieron entre dos mil y tres mil cosplayers, según sus propios cálculos.
Actualmente, dice, el número varía dependiendo la sede de la convención. Un buen día, agrega, es cuando entra un cosplay por cada dos sin disfraz. Aunque estima que el ideal sería uno a uno, “Para que el evento tuviera magia”.
Y eso que la magia en este caso tenía un valor monetario, pues el disfraz hace acreedor al cosplay de una entrada gratis.
Claro, sus acompañantes sí pagan. Aunque Tobías prefiere verlo por su mejor ángulo.
“Es identificación y aceptación de grupo. Es convivencia. Como se hacen sus propios trajes, los chavos aprenden a coser o a bordar”.
Además de la entrada gratis, la caracterización incluye un concurso donde pueden ganar premios, dinero en efectivo y hasta un viaje a Japón por una semana, todo pagado, para representar a México en el World Cosplay Summit (WCS), un concurso por televisión japonés donde compiten cosplayers de todo el mundo.
El año pasado, México, en su primera participación en el WCS, se trajo el tercer lugar. Concursaron 14 parejas de 12 países.
Porque si bien el cosplay nació en Japón, se ha extendido como sus mismas historietas, videojuegos y caricaturas por todo el mundo.
“Creo que surgió de los eventos en los 80. En los 90 empieza a despegar. Quizá un poco antes, pero el boom es en los 90. Para el 2000 es mundial. El WCS es mundial. Donde veas se está repitiendo. Los cosplayers empiezan a relacionarse entre países, si te metes a sus páginas web personales verás vínculos de unos con otros. Aquí hay boom en el DF, Guadalajara, Monterrey y Mérida”.
Así, hasta las propias convenciones del género se han transformado, considera Tobías.
“Ya no es sólo una feria de comics, es una manifestación de gente joven. Lleva siete años celebrándose y desde el primer foro agradó a la gente. Primero fueron fans y clubes de manga o (de la película) Star Wars. Y ahora, tenemos la sede en México del World Cosplay Summit.”