MARTES 9 de febrero del 2010

“Siempre hay tiempo para encontrarse con el otro”

Patricia Cordero

Si le teme a la cercanía con extraños o a ser partícipe de experiencias ajenas, el teatro íntimo no es para usted.

En esta forma escénica, que se desarrolla en espacios pequeños, el público y los actores están tan cerca que no hay espacio para perder el interés.

“Es un teatro donde el actor está a menos de medio metro y hasta dos metros y medio máximo de distancia del espectador. Esto provoca que estar piel con piel, ojo con ojo y respiración con respiración devenga en una comunicación más allá del acto teatral”, afirma Edgar Castelán, director del VI Festival Independiente de Teatro Íntimo (FITI).

El encuentro internacional, denominado Vínculos, se realizará del 25 al 30 de marzo en Mérida, donde se ha llevado a cabo desde 2003, y por primera vez llega al Distrito Federal del 1 al 6 de abril.

En esta edición se realizarán 21 funciones de ocho grupos en seis sedes, como el Foro Contigo… América y el Buzón de Arte en la capital mexicana, así como el Nuevo Teatrito, el Restaurante Amaro, el Festival de Teatro de Municipios ICY y el Centro de Convenciones Siglo XXI en Mérida.

Castelán dice que con este festival se buscan espacios alternativos para hacer teatro, inspirados en el comienzo de su compañía El Teatro del Fantasma, que solía presentar obras en un departamento con 20 personas de público.

Luego de cada función, refiere, los actores establecen una charla con los asistentes para compartir sus experiencias.

“Intentamos tener más comunicación con la gente. Es un hecho muy riesgoso estar a medio metro del espectador porque no tienes oportunidad de esconderte física o emocionalmente. En el momento que mientes se nota y es un trabajo arriesgadísimo, de mayor concentración, que permite mayor comunicación con la gente”, comenta.

Para Andrea de Alva, actriz y directora escénica de la compañía El Teatro del Fantasma, admite que la experiencia de intimidad enriquece el trabajo actoral.

“Es una experiencia muy rica tener al público a tan corta distancia. Puedes tener la retroalimentación a lo que está pasando en escena y eso cambia la interpretación y la emoción. Percibes el impacto que estás causando en el espectador”, indica.

Este tipo de teatro hace que los asistentes pierdan la noción de estar en un foro pues, si bien no siempre se rompe la cuarta pared, el espectador se integra profundamente con la puesta en escena.

“Cuando se acaba la obra y se encienden las luces, se pisa de nuevo la realidad”, asegura De Alva.

Incluso, la gente llega a adentrarse de tal manera en el montaje que en ocasiones reacciona o expresa algún comentario, lo cual reta a los actores a resolverlo en el momento.

El Teatro del Fantasma participa con la obra Los habladores, del dramaturgo David Olguín, una serie de monólogos de más de 20 personajes de la vida popular.

El programa del festival incluye además el estreno de Eli o la recámara mal usada, del fallecido dramaturgo Emilio Carballido, la cual será presentada por el grupo Contigo… América.

Otra de las obras que se presenta es Futuro negro con la compañía argentina La puerta del Piro, basada en textos del caricaturista Roberto Fontanarrosa, en la que dos actores hacen 21 personajes en historias de humor negro sobre la intolerancia”, explica.

Así que, dice el director, “siempre hay un tiempo para encontrarse en los ojos del otro, aunque sea en el escenario”.

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