Hoy la prueba para la detección temprana de cáncer cérvico-uterino es más exacta y segura, al analizarse en un medio acuoso
Iniciar la vida sexual es un episodio importante de todo individuo y conlleva una responsabilidad para la salud. Ante ello, la mujer debe acudir con el ginecólogo y los varones con el urólogo, a fin de mantener saludables sus genitales para descartar infecciones y enfermedades que sin un diagnóstico y tratamiento oportunos conllevarán importantes riegos para la salud.
Hace 68 años, George Papanicolau (Kymi, Grecia, 1883), pionero en la citología y detección temprana del cáncer cévico-uterino, creó una prueba que lleva su apellido.
Desde 1939, año en el que realizó por primera vez dicha prueba a pacientes del área de ginecología del Hospital de Nueva York, ha salvado a millones de mujeres en todo el mundo al detectar la presencia de células que ocasionan cáncer cervical.
No obstante, con el paso de los años y el avance de la ciencia y la tecnología, el Papanicolau se ha modernizado y hoy ofrece mayor eficacia, seguridad y certeza de un resultado específico.
“El Papanicolau es una prueba dada a conocer en 1940 (Papanicolau inició sus investigaciones en 1923) que describe las características de las células del cérvix y determina cuáles de ellas pueden generar cáncer cérvico-uterino.”, explica Alfonso Gutiérrez Nájar, profesor titular de la especialidad en Biología de la Reproducción Humana, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Sin embargo, pese a que con esta prueba convencional se puede establecer un diagnóstico de la presencia de células cancerígenas, tiene una tasa de error elevada, ya que se desecha hasta el 80 por ciento de los elementos tomados de la muestra y del 20 por ciento restante no hay una certeza de un resultado negativo, debido a que dicha muestra está compuesta, aparte de las células, de sangre, bacterias y moco, que pueden arrojar un diagnóstico negativo sin una certidumbre total.
Ante ello, desde hace cuatro años, se utiliza en algunas clínicas privadas de México, la prueba moderna del Papanicolau —ThinPrep—que es en base líquida y se ha aplicado a poco más de 50 mil mujeres en el país (Distrito Federal, Monterrey y Guadalajara, principalmente).
Investigaciones de la UNAM y del Instituto Nacional de Salud Pública señalan que América Latina y el Caribe presentan las más altas tasas de incidencia de cáncer cérvico-uterino a escala mundial, y en México cada dos horas una mujer muere por esta causa.
“Los estados con mayor índice de cáncer cérvico-uterino son Aguascalientes y Zacatecas, entidades de las que la gente emigra —en mayor proporción— a Estados Unidos, se quedan un año o dos, en ese tiempo se relacionan con alguien más, regresan con su familia (ya portadores del Virus del Papiloma Humano —VPH—) e infectan a la mujer”, señala Gutiérrez Nájar.
Lo grave es que no existe en México un sistema adecuado para el seguimiento a esos pacientes: si una mujer se realiza el Papanicolau y sale positiva, difícilmente se logra contactarla, sobre todo en las zonas mencionadas, donde suelen emigrar o cambiar de residencia.
“La seguridad en el seguimiento del paciente es poco efectiva, por ello tratamos de hacer, en conjunto con el gobierno, una base de datos suficientemente segura, para que en el momento en que exista un cambio en el resultado se pueda solucionar”, agrega el entrevistado, también citólogo pionero y líder en la historia de la Reproducción Asistida en México.
Cada seis meses la mujer se “renueva” al descamar células de todos sus órganos, entre ellas las del cuello de la matriz; por ello la importancia de realizar periódicamente esta prueba.
“Esta prueba —ThinPrep— tienen un diagnóstico más efectivo comparado con la técnica convencional, por ello mientras sean negativos los exámenes de Papanicolau que se tienen que hacer durante la vida, la realización del mismo disminuye. Con la prueba convencional es necesario hacerse uno cada seis meses, con la nueva técnica (si sale negativo) se hace al año y si se mantiene negativo el siguiente se realiza dos años después, esto lo va a determinar el médico”, puntualiza el también ginecoobstetra del Hospital Ángeles del Pedregal.
+ Dos semanas después de haber tenido tu periodo menstrual, es el tiempo indicado para hacerte la prueba.
+ Evita tener relaciones sexuales 24 horas antes del examen.
+ Por lo menos tres días antes de tu Papanicolau, no tomes duchas vaginales.
+ Evita el uso de desodorante vaginal dentro de las 48 horas previas al examen.
+ No tomes baños de tina por lo menos dos días antes de realizar la prueba.





