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El presidente Felipe Calderón Hinojosa y su esposa, Margarita Zavala, montaron guardia de honor junto al féretro que guardó los restos del extinto responsable de la política interna del país. Foto: AFP
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07-Noviembre-2008

“Mouriño fue honesto y víctima de calumnia”

Ivonne Melgar

El Presidente honra a los fallecidos y se dice el más interesado en que se esclarezca el accidente

• Mensaje íntegro del presidente Felipe Calderón
• GALERÍA Homenaje a Juan Camilo Mouriño

En una ceremonia luctuosa que incluyó honores militares y la entrega de una bandera nacional a cada familia, el presidente de la República exaltó a Juan Camilo Mouriño como un demócrata, leal, un servidor público honesto, “objeto de críticas y víctima de calumnias”.

Insistente en la relación de amistad que sostuvo con el desaparecido secretario de Gobernación, Felipe Calderón lo calificó como “el rostro” de una nueva generación de políticos comprometidos con el bien común.

Además del tono de desagravio que marcó el mensaje, centrado principalmente en el político campechano, el discurso incluyó la promesa de dar a conocer las causas de la tragedia del 4 de noviembre.

“Como Presidente de la República, y como amigo y compañero del licenciado Mouriño y de sus colaboradores, soy el primer interesado en que surja la verdad y se esclarezcan las causas de estos hechos”, expuso.

Único orador de la ceremonia, que adquirió estatus de homenaje de Estado por la asistencia de todos los representantes de los Poderes, fuerzas políticas y niveles de gobierno, el presidente Calderón ofreció una investigación a fondo, con el apoyo de los mejores expertos del mundo y de las agencias nacionales e internacionales más calificadas.

“Estamos actuando y actuaremos con transparencia y con responsabilidad, a fin de informar al pueblo de México exactamente lo que ocurrió”, sostuvo.

En el Campo Marte, espacio de las Fuerzas Armadas donde el primer día del sexenio anunció la prioridad que éstas tendrían en su gobierno, Calderón montó una guardia honor junto al féretro de Mouriño, acompañado de su esposa, Margarita Zavala, y dos de los más cercanos amigos del fallecido funcionario, el vocero Max Cortázar y el subsecretario de Energía, Jordi Herrera.

Hubo toque militar de silencio y aunque la bandera monumental no se colocó a media asta, el Presidente entregó una a cada familia.

Los nueve ataúdes fueron igualmente cubiertos por el lábaro patrio. Correspondió a elementos de la Policía Federal y del Estado Mayor Presidencial cargarlos, tanto a la llegada como a la salida.

El acto, cuyo formato y contenido se definió en Los Pinos con el visto bueno de Calderón, culminó con la solicitud por parte del maestro de ceremonias de un aplauso para despedir el cortejo fúnebre.

La ovación duró tres minutos y fue protagonizada igual por el Presidente y su gabinete, que por los invitados especiales, destacando la presencia del jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, quien se sumó a las palmas.

Lo hicieron también Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente del PRD; Carlos Navarrete, coordinador de los senadores de ese partido; Beatriz Paredes, presidenta del PRI, y Germán Martínez, líder del PAN.

También acudieron empresarios: Roberto González Barrera, de Grupo Maseca; Olegario Vázquez Raña y Olegario Vázquez Aldir, presidente y director general de Grupo Empresarial Ángeles, respectivamente, y Emilio Azcárraga Jean, presidente de Grupo Televisa, entre otros.

De los mandatarios estatales figuraron Natividad González Parás, de Nuevo León; Leonel Godoy, de Michoacán; Juan Sabines, de Chiapas; Enrique Peña Nieto, del Estado de México; Humberto Moreira, de Coahuila; Jorge Carlos Hurtado, de Campeche; Mario Marín, de Puebla, y Narciso Agúndez, de Baja California Sur, entre otros.

Integrantes del Congreso participaron también en los honores, como César Duarte, presidente de la Cámara de Diputados, y Gustavo Madero, líder del Senado.

Algunos de los representantes sindicales ahí presentes fueron Joaquín Gamboa Pascoe, de la CTM; Carlos Romero Deschamps, líder del gremio petrolero: Víctor Flores, del sindicato ferrocarrilero, y Elba Esther Gordillo, líder del SNTE.

El prolongado aplauso fue el momento más emotivo, mostrando la consternación del mandatario federal, quien hizo un esfuerzo por contener el sollozo.

En el inicio de la ceremonia, a las nueve de la mañana, se mencionó a los fallecidos, para dar paso al mensaje presidencial.

Calderón destacó la trayectoria y las aportaciones de cada uno de los funcionarios que perdieron la vida en el desplome de la aeronave.

Reconoció la trayectoria de José Luis Santiago Vasconcelos, al momento de su muerte titular de la secretaría técnica para la implementación de las recientes reformas constitucionales en materia de seguridad y justicia penal.

“Él desempeñó durante muchos años importantes encargos en la Procuraduría General de la República. Logró la aprehensión de un sinnúmero de delincuentes y trabajó y luchó con tesón para construir un país de leyes en el que prevaleciera el Estado de Derecho y la seguridad pública”, reseñó.

Se refirió a Norma Angélica Díaz, directora de Información en la Secretaría de Gobernación (Segob). “Norma era una funcionaria eficaz y comprometida”, rememoró.

De Arcadio Echeverría Lanz, coordinador de eventos en esa dependencia, comentó que fue “un valioso y esmerado colaborador mío en la Oficina de la Presidencia de la República”.

Sobre José Miguel Monterrubio Cubas, vocero de la Segob, externó: “Siempre fue un hombre institucional, muy querido por sus compañeros y amigos en las distintas dependencias donde prestó sus servicios, los cuales desempeñó con eficiencia y con lealtad, particularmente en las sensibles tareas de comunicación social que le fueron encargadas en la Secretaría de Gobernación, en la Cancillería o en la propia Presidencia”.

Recordó igualmente el desempeño de los pilotos aviadores Álvaro Sánchez y Martín de Jesús Oliva; de la sobrecargo Giselle Carrillo, y del capitán Julio César Ramírez Dávalos.

Después, el mandatario centró su mensaje en Mouriño. Fueron alrededor de 17 minutos de un total de 22 que duró su intervención.

En su perfil, subrayó la capacidad política del secretario de Gobernación, atribuyéndole la solución al conflicto magisterial de Morelos.

“La suya es una pérdida muy significativa para el Estado mexicano”, afirmó.

Ofreció “el más sentido” reconocimiento a quien, dijo, fue elemento de cohesión en su equipo de gobierno. Lo llamó demócrata, patriota, hombre de acción, de diálogo, de análisis y estrategia, factor clave en la ruta de las transformaciones legislativas impulsadas en lo que va del sexenio.

Y en ese contexto, en alusión a las denuncias de presunto conflicto de intereses entre su cargo y los negocios de su familia, expuso: “Fue objeto de críticas y víctima de calumnias. Sin embargo, puedo asegurar que fue un hombre franco y honesto, con una extraordinaria capacidad para resolver problemas. Un secretario de Gobernación que, cuando se le encomendaba algo, encontraba siempre los medios para lograrlo”.

Atribuyó al político campechano una “atinada conducción” del gabinete de Seguridad y la solución del conflicto magisterial. Contó que diariamente le reportaba el estado de la situación, los riesgos y acciones de los diversos actores.

Se dijo seguro de que a él le hubiera gustado anunciar el regreso a las aulas, acordado el miércoles.

Lo describió como un republicano siempre dispuesto a construir acuerdos y el mejor ejemplo de los que vienen para gobernar con lo que denominó “el credo de la probidad”.

“El secretario de Gobernación es también un digno representante de una nueva generación de mexicanos. Lo digo en presente, un digno representante de jóvenes que asumen como propia la tarea de heredar a las siguiente generaciones una nación mejor que aquella que recibieron”, apuntó.

“Es el rostro de una nueva generación de políticos que tienen un compromiso con el bien común, que conciben el diálogo como una petición de principio y una herramienta de gobierno. Una nueva generación de políticos, formada en la pluralidad y la absoluta lealtad a la democracia.”

Definió que este es el momento de mirar hacia el futuro y de perseverar en la superación de la adversidad, a la que comparó con una larga noche. “Sabemos que un día vendrá la luz, y lo supimos desde el día en que nos decidimos juntos, en la plenitud de la vida, a romper las sombras de nuestro México y a encender nuestras esperanzas”.

Sostuvo que el suyo es un gobierno que, “más allá del dolor”, seguirá con mayor fuerza y prisa.

Y, amparado en una cita del ideólogo panista Efraín González Luna, aludió a la necesaria resignación: “…habrá muchas palabras que desde aquí en la tierra digamos, gracias, y una voz en lo alto que simplemente diga: ‘Está bien’. Que descansen en paz nuestros amigos y compañeros”.

Enseguida, retomó parte del Evagenlio según San Mateo, del capítulo 5 de las Bienaventuranzas: “Sabemos que son bienaventurados los limpios de corazón, bienaventurados los pacíficos, bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, bienaventurados los que por causa de lo alto son insultados y se diga toda clase de calumnias en su contra, porque su recompensa será grande”.

Calderón concluyó su discurso con una frase para su colaborador y amigo: “Adiós y hasta siempre”.

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