Sustituir bebidas azucaradas por agua, frituras por frutas y verduras, y cereal de caja por cereales integrales en las cooperativas de las escuelas
Sustituir bebidas azucaradas por agua, frituras por frutas y verduras, y cereal de caja por cereales integrales en las cooperativas de las escuelas, a fin de combatir la obesidad, el sobrepeso y la desnutrición, es una prioridad de las asociaciones civiles de defensa de los consumidores.
Además, buscan regular la publicidad dirigida a niños para lograr que los estudiantes dejen de reconocer más rápido al Tigre Toño que personajes históricos como Emiliano Zapata.
Ayer la asociación El Poder del Consumidor ofreció un desayuno sano, económico y orgánico a estudiantes de una secundaria de la Ciudad de México para demostrar que los niños pueden comer bien y barato.
El menú incluyó leche con chocolate, cacao, amaranto y una mandarina; y su costo no rebasó los ocho pesos, que es, en promedio, lo que los alumnos gastan a la hora del recreo en alimentos con elevadas cantidades de azúcar, sodio y grasas.
Esta actividad se realizó en el marco del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra hoy, haciendo énfasis en que 923 millones de habitantes están mal alimentados.
Y en México el panorama no dista de la situación mundial: la población nacional ocupa el segundo lugar con mayores problemas de sobrepeso y obesidad, y es uno de los primeros países consumidores de refresco, sólo por debajo de Estados Unidos.
Uno de cada cuatro niños entre cinco y 11 años tiene obesidad o sobrepeso, mientras que en los adolescentes estos males afectan a uno de cada tres, según la Encuesta Nacional de Coberturas realizada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el 2006.
Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor urgió a establecer una política integral que vele por los intereses de los niños llevando alimentos sanos a las escuelas, elaborados con cuidado del medio ambiente y producidos por comunidades rurales e indígenas.
“La leche y el cacao son producidos por comunidades rurales; al dar estos desayunos trasladamos recursos económicos a esas comunidades y se fortalecen, entonces estamos dando una alternativa al ámbito rural de nuestro país. Por ello pensamos que si hubiera una política integral de esa manera estaríamos resolviendo muchos aspectos, no solamente la salud de los alimentos, también la economías locales”, explicó.
La demanda es que la comida chatarra salga de las escuelas, y en su lugar entren alimentos con altas cualidades nutricionales y sanitarias.
Hasta el momento el programa de alimentos sanos se realiza en 14 escuelas secundarias mediante el fomento de consumo de frutas y verduras, cereales integrales y agua potable.
“Si en las escuelas cambian esos hábitos de comida chatarra y empiezan con una alimentación sana, el comportamiento escolar y el rendimiento escolar va a ser mucho más agradable para todos”, aseguró Calvillo.
“Se trata de concientizar a los niños, hay que educarlos, pero no es una cuestión que quede en la elección de los niños, nosotros tenemos que elegir qué hay en las escuelas porque nosotros somos los adultos”, aclaró
Sobre la publicidad desconfió del código de autorregulación publicitaria dirigida a niños recién firmado por la industria de alimentos y bebidas que entrará en vigor el próximo año, y que plantea la eliminación de mensajes engañosos, pero no implica sanciones económicas
“La autorregulación no funciona tiene que venir una regulación por parte del Estado, y por otro lado, en lo que se está ofreciendo en las escuelas necesitamos un etiquetado para los productos”, dijo.




