Los secuestradores no se hacen en la calle, se forman en las familias y son el signo claro de que la descomposición social en México ha llegado a niveles nunca antes vistos
Los secuestradores no se hacen en la calle, se forman en las familias y son el signo claro de que la descomposición social en México ha llegado a niveles nunca antes vistos, aseguro Mario Garza Salinas.
El académico y coordinador del diplomado en Seguridad Pública en la Universidad Iberoamericana, expuso que ejemplo de ello es que existen bandas de secuestradores conformadas por familias enteras.
“Tenemos secuestros porque el tejido social está totalmente destruido. Hay grupos de secuestradores donde está involucrada toda la familia. Eso habla de una descomposición brutal del tejido social.
“Con este esquema tendremos delincuencia para 50 años y cada vez será más grande y violenta”, indicó el especialista.
Recalcó que la situación actual se gestó en al menos una generación, y llegó de la mano con las familias disfuncionales, la proliferación de asentamientos irregulares o unidades habitacionales infrahumanas, el hacinamiento, el desempleo y falta de opciones educativas.
“En un lugar de alto estrés hay descomposición social”, dijo Garza e insistió en que “hacen falta mejores viviendas, trabajos, espacios verdes, oferta recreativa, cultural, deportiva”.
“Lo que hace el estado actual de las cosas es la reproducción masiva de delincuentes (...) (Un secuestrador) tiene antecedentes penales, proviene de una familia en descomposición social, destruida, ha vivido con hacinamiento y carencias desde la niñez”, sentenció.
Lo que se ataca con los operativos de grupos antisecuestros son los efectos de la degradación social, pero no existe en todo el país una política de desarrollo social que mejore las condiciones de vida de la mayoría de la población, y evite el surgimiento de más delincuentes.
El incremento de secuestros en el último año, dijo Garza Salinas, exhibe la falta de coordinación entre la Secretaría de la Defensa, las procuradurías de justicia federal y locales, y las secretarías de Seguridad Pública nacional y de los estados.
“Se debe priorizar el desarrollo social. Es la única forma, no hay otra.
“Lo demás son acciones cortoplacistas, desarticuladas”, insistió Garza en entrevista telefónica.
Contrario a lo que se afirma en medios de comunicación, entre políticos y autoridades en materia de seguridad pública, el especialista comentó que no existe evidencia de que los narcotraficantes sean quienes estén ejecutando secuestros en la actualidad, pues, dijo, cada actividad tiene su propia lógica y es altamente especializada.
Destacó que las organizaciones como México Unido Contra la Delincuencia y el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad, han cumplido una importante labor de “contraloría social” hacia las autoridades, “si no, la delincuencia hubiera crecido mil por ciento”.
Garza Salinas propuso que para combatir la delincuencia se deben elaborar diagnósticos sociodelictivos en espacios urbanos, en cada calle, colonia y ciudad, y con ello hacer “un traje a la medida” para atender problemáticas específicas.
“Se le propuso a Felipe Calderón y no me hizo caso. Les parece mejor la política de torretas abiertas. No ven el beneficio a largo plazo. Por salvar su pellejo cavan su propia tumba y se van junto con el país al infierno”, sentenció Garza Salinas.





