Datos del Servicio Médico Forense (Semefo) establecen que en Baja California y en Guerrero la fosa común es el destino final de la mayoría de los cuerpos de las personas que han sido ejecutadas por el crimen organizado
TIJUANA.— Datos del Servicio Médico Forense (Semefo) establecen que en Baja California y en Guerrero la fosa común es el destino final de la mayoría de los cuerpos de las personas que han sido ejecutadas por el crimen organizado.
No obstante, los cuerpos de los policías abatidos sí suelen ser reclamados por sus familiares.
Incluso, el Semefo de Baja California, dependiente del Poder Judicial de la Federación, señala que 90% de los cadáveres permanecen un tiempo en los anfiteatros que existen en Tijuana, Mexicali y Ensenada, pero con el tiempo y al no se reclamados por ningún familiar, son inhumados en una zona colectiva de los panteones destinada para quienes no son identificados.
A diferencia de otras regiones del país, los familiares que se aventuran a reclamar a sus muertos lo hacen con todo sigilo y a través de abogados que se encargan de los trámites, para su traslado en total discreción.
El Semefo de Acapulco ha contado que de las 280 personas que han muerto ahí este año, 29 fueron a parar a la fosa común: cuatro de esas ellas, ejecutadas.
La oficina regional del Semefo precisó que los fallecidos corresponden al área de su jurisdicción que es Acapulco, Costa Chica y Coyuca de Benítez, aunque alrededor de 75 por ciento corresponde a Acapulco.
En listas de cadáveres se detalló que se les inhumó en el panteón El Palmar, el cual pertenece al municipio. También que, de los cuatro desconocidos ejecutados, la mayoría fueron levantados en calles y hospitales.
Un empleado de una conocida funeraria de la ciudad comentó que muchas veces los familiares identifican a las víctimas, pero éstos, como son pobres, prefieren que sean llevados a la fosa común, porque también buscan evitarse “problemas”, como los interrogatorios de la policía.
A diferencia de los que son pobres, el funerario señaló que aquellas víctimas involucradas en el narcotráfico y de mayor poder adquisitivo son reclamadas para darles sepultura.
Precisó que muchos son de otros estados, como Sinaloa, Veracruz o el Distrito Federal.
En 2007, en Acapulco, ocurrieron unos 120 homicidios dolosos, algunos del narcotráfico, además de decapitados, agresiones a pedradas, acuchillados o en asaltos. De esos casos, diez fueron contra mujeres.
En 2006, el Semefo registró 785 muertos: 298 por homicidios y el resto entre accidentes y suicidios.
Pero hay otro grupo de narcotraficantes que no se quiere abandonar y que no se puede reclamar.
En Baja California, la madrugada del 26 de abril de 2008, por ejemplo, se registró un enfrentamiento entre células del cártel de los Arellano Félix, en el que se reportaron ocho muertos en diversos puntos de Tijuana, si bien la refriega principal se registró en el boulevard Insurgentes.
En el cañón Buenavista y en las inmediaciones del Monte de los Olivos, a la salida de Tecate, el grupo armado rescató dos cuerpos de sicarios que participaron en la balacera. Las autoridades evitaron dar información oficial al respecto.
Antes, el 11 de noviembre del 2007, un comando armado rescató el cadáver de Luis Hinojosa, El Abulón, un lugarteniente del cártel de los Arellano Félix, que murió al desplomarse el helicóptero desde el que seguía la participación de un vehículo de carreras en la Baja Mil. El cuerpo fue recuperado por medio centenar de sicarios de las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia de Baja California, en el poblado de El Zarco, en Ensenada.





