Unicef revela que está entre los países que más bajaron sus tasas de muerte infantil
A pesar de que México ocupa la posición número 81 en cuanto a mortalidad infantil de un listado de 196 países, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) considera que se enfila hacia la conquista del Objetivo de Desarrollo de Milenio número 4, de reducir la mortandad de niños para el 2015.
El informe Estado Mundial de la Infancia 2008: Supervivencia infantil, dado a conocer ayer, revela que México se encuentra entre los siete países que, pese a su baja posición en la tabla, pueden conquistar esta meta fijada por la ONU.
En 2005, la Iniciativa Cuenta Regresiva para 2015 (integrada por científicos, directores de programas de salud y activistas) identificaron a 60 países con las tasas más altas de defunciones de niños menores de cinco años y las incluyeron en una lista de naciones beneficiarias de programas de supervivencia infantil con carácter prioritario.
Estas naciones registraban más de 50 mil fallecimientos infantiles anuales y tasas de mortalidad de por lo menos 90 por cada mil infantes menores nacidos vivos.
En 2005, 93 por ciento de todas las muertes de niños de menos de cinco años se concentraron en esos 60 países. México forma parte de la lista.
No obstante, para este año, junto con Bangladesh, Brasil, Egipto, Filipinas, Indonesia y Nepal, Unicef señala que nuestro país “va en camino de conquistar” el objetivo de reducir la muerte de infantes.
En cambio, 19 de los países prioritarios tendrán que meter el acelerador y lograr reducciones del 10 por ciento o más todos los años de aquí a 2015, si quieren cumplir la meta.
“Desde 1990, incluso los países más pobres han registrado mejoras impresionantes en sus tasas de supervivencia y en la salud de la niñez. No obstante, cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio 4 (ODM 4), a saber, reducir en dos tercios la mortalidad de niños menores de cinco años a escala mundial entre 1990 y 2015, exigirá realizar nuevos esfuerzos. Aunque lograr este objetivo aún es posible, el reto es formidable”, advierte el informe.
Y es que aunque por primera vez la mortalidad infantil en el mundo es menor a los diez millones de casos anuales, al haber descendido a 9.7 millones en 2006, 27 mil niños siguen muriendo todos los días por causas evitables: hambre, pobreza, diarrea, y neumonía.
Para conquistar la meta el número de defunciones infantiles tiene que descender a cuatro millones en los próximos siete años.
El diagnóstico explica que para ello se requerirá trabajar en múltiples frentes como reducir la pobreza y el hambre (ODM 1); mejorar la salud materna (ODM 5); combatir el VIH/sida, el paludismo y otras enfermedades graves (ODM 6); aumentar el acceso a agua y saneamiento mejorados (ODM 7) y suministrar medicamentos esenciales a precios asequibles de manera sostenible (ODM 8)”.
El texto hace referencia a resultados “asombrosos” en algunos países que han implementado programas de salud infantil dirigidos a combatir padecimientos y problemas específicos.
Señala que éstos se llevan a cabo en una sola oportunidad y ponen énfasis en un solo problema de salud, como las campañas de vacunación contra una enfermedad determinada.
El documento resalta que entre 1980 y 2005 nuestro país implementó de manera exitosa programas que se concentraron en las afecciones diarreicas, enfermedades prevenibles mediante vacunación y la administración de suplementos de vitamina A y la terapia antiparasitaria.
El informe de Unicef menciona el resultado “favorable” del programa Progresa, que ofrece incentivos económicos a las familias a cambio de que mejoren sus hábitos sanitarios y nutricionales. Es decir, condiciona la ayuda a la asistencia regular a las clínicas que ofrecen servicios escenciales de salud y nutrición.
Califica de práctica la respuesta de nuestro país a la complejidad de los males y la presión para diseñar intervenciones y sistemas sanitarios que ofrezcan servicios de calidad a costos razonables y beneficien a las poblaciones más pobres y desprotegidas.




