El abanderado de Nueva Izquierda asegura que en dos ocasiones negoció para admitir su derrota, y afirma que ahora no lo hará. Asevera que le queda claro que sus rivales son los que dañan a su instituto
Esta vez, Jesús Ortega está decidido a no dejarse chantajear por los grupos “intolerantes y antidemocráticos” del PRD, incluso llama a Andrés Manuel López Obrador a ser solidario con el partido, a condenar las expresiones de odio y a desligarse de quienes impiden el desarrollo democrático perredista.
“Tomo ese dicho de que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata, y en política la omisión también es una forma de irresponsabilidad”, precisa.
Jesús Ortega Martínez, el líder de Nueva Izquierda o Los Chuchos, advierte que esta vez el grupo de “intolerantes”, integrado lo mismo por las huestes de René Bejarano, Dolores Padierna y Gerardo Fernández Noroña que por miembros de la Convención Nacional Democrática, no lo pondrán de rodillas con el chantaje de que “si no gana Alejandro Encinas, el partido se divide”.
“Estoy decidido a defender mi triunfo. En otras dos ocasiones (1996 y 2001) cedí a ese chantaje, porque sí tengo un compromiso con el partido, pero esta vez tengo claro que el desprestigio del PRD y su descomposición interna es responsabilidad exclusivamente de ellos; si mi triunfo los saca del partido, mejor para el PRD, para la izquierda mexicana y para el país.
“Ahora que el cómputo de los votos confirme mi triunfo en las urnas voy a trabajar por reorganizar al partido, para extirpar de él las ideas de sectarismo, odio, antidemocracia y autoritarismo. Eso sí, mi defensa será siempre dentro de los márgenes de la ley”, adelanta.
—¿Por qué aceptar el “fraude” con Amalia García y con Rosario Robles y ahora no?
—Yo siempre he mostrado un compromiso con el partido y siempre se me planteó que si yo insistía en mi triunfo, aun cuando tuviera pruebas irrefutables, provocaría la división interna. Siempre, con ese compromiso, accedí a esos planteamientos y acepté otros triunfos; admití una negociación, en aras de la estabilidad interna, de la unidad, de nuestro prestigio como organización.
Pero con el tiempo me he dado cuenta de que el desprestigio del partido lo han provocado grupos como los de Izquierda Unida (Bejarano, Padierna, Fernández Noroña y Martí Batres), que tienen prácticas intolerantes, clientelares, antidemocráticas.
Esta vez estoy convencido de que el descrédito y la falta de unión no es provocada por mí, sino por ellos; por eso, esta vez, no cederé a estos chantajes.
—Las contiendas electorales siempre alejan a los contrincantes, pero esta vez el rechazo entre ellos es extremo. ¿Por qué lo odian tanto?, ¿qué les hizo?
—Mis contrincantes provienen de una cultura de intolerancia, de imposición. No aceptan a quienes piensan diferente de ellos. A quien piensa distinto lo cataloga de hereje, y en su lógica a los herejes se les debe exterminar. Ellos no votan en urnas, ellos vetan, porque son profundamente antidemocráticos. Prefieren destruir el partido antes de aceptar el resultado de una elección democrática.
Otra razón es que se sienten dueños del partido; observan al PRD como su propiedad. Son huestes de personajes políticos que siguen órdenes para asaltar conteos, propiciar tortuguismo y emprender acciones violentas, como lo han hecho a lo largo de estos días para evitar que los números fríos de la elección interna les echen por la borda su triunfalismo.
Y otro elemento es precisamente que conocen mi compromiso con el partido, con su unidad, con su construcción cotidiana, y ahora quieren llevar las cosas al extremo para obligarme a ceder; es un vulgar chantaje.
—Es público que ese grupo está alrededor de López Obrador.
—Creo que Andrés Manuel López Obrador debería de condenar estas acciones; debería de hacerse solidario con el partido del cual es parte; debería de contribuir a que el PRD no sufriera descrédito.
Te voy a poner un caso: la campaña de odio que se endereza contra mí y algunos compañeros, campaña de denuestos y de ataques, de calumnias; alguna parte de esa campaña la hizo y es por parte de gente que trabaja en la Convención Nacional Democrática; algunos de los cuales se asumen activistas a favor de la lucha de Andrés Manuel López Obrador.
Hacen una campaña de odio y algunos de ellos contribuyen al descrédito al tratar de impedir que se desarrolle la normalidad democrática; tomo el dicho de que tanto peca el que mata a la vaca como el que la agarra la pata, y en política la omisión también es una forma de irresponsabilidad.
—Si no reconocen su triunfo ¿se irá a otro partido, uno que rescate a gente de la izquierda que se alejó del PRD?
—La idea sí la he meditado, pero estoy convencido de que ese grupo de intolerantes son los menos; son estridentes y son capaces de todo, pero sé que somos más quienes creemos en la necesidad de construir una izquierda moderna, que ofrezca una verdadera alternativa a los mexicanos, que demuestre que se puede gobernar de una manera más equitativa y democrática, y esa lucha la voy a dar dentro del partido.
Recurriré a todas las instancias legales, porque no pienso dar un paso fuera del marco de la ley. Y lucharé por mi triunfo.
—Si el cómputo le da el triunfo a Alejandro Encinas...
—Lo aceptaré siempre y cuando no haya dudas de ese triunfo; ése es un principio demócrata.




