A diferencia de Brasil, impedido por ley para negociar en un plagio, los funcionarios del sexenio pasado “se la jugaron” para liberar de la guerrilla a un connacional y a un sudamericano
Días después de que la familia de Héctor no supo nada de su paradero en Colombia, acudió a pedir ayuda al gobierno de México.
El rol que desempeñó el gobierno de Vicente Fox para liberar del cautiverio en que las FARC tenían al ejecutivo mexicanos y a uno brasileño fue crucial.
Para lograr su libertad intervinieron directamente el propio presidente Fox, el secretario de Relaciones Exteriores, Jorge Castañeda; Adolfo Aguilar Zínser, entonces consejero presidencial en Seguridad Nacional, y el embajador mexicano en Colombia, Luis Ortiz Monasterio.
De acuerdo con información oficial, desde 1990 y hasta 2001, las FARC han secuestrado a por lo menos seis ciudadanos mexicanos. Entre ellos está Héctor, quien en una entrevista para Excélsior dio su testimonio de cómo vivió 369 días en manos de la guerrilla colombiana.
El último mexicano secuestrado por el grupo armado fue el ingeniero sinaloense Everardo Castro, liberado en noviembre de 2001, cuatro meses después de que el gobierno mexicano lograra rescatar a Héctor.
De distintas formas, Fox, Castañeda, Aguilar Zínser y el embajador Ortiz Monasterio mantuvieron informada a la familia de Héctor sobre cómo iba el proceso de negociación para conseguir su libertad, cuya parte más intensa se dio en los últimos seis meses de cautiverio.
“Me da gusto decir que cuatro personas de distintas ideologías hayan luchado por mí. Eso habla muy bien de México como país, porque ellos cuatro salieron y se la jugaron por mí”, cuenta Héctor.
Después de la experiencia que vivió Héctor hace ocho años, el ejecutivo se ha dedicado a ayudar a personas en situaciones similares, incluso en Colombia, y siempre hace referencia al papel que desempeñó el gobierno mexicano para que él fuera rescatado sano y salvo, porque, a diferencia del mexicano, el gobierno brasileño está impedido por ley de tomar parte en una situación de secuestro como la que vivió el colega de Héctor.
“Siempre que me han invitado a dar pláticas digo lo importante que es que el gobierno de México haga eso. Si hay algo a resaltar es el agradecimiento que debemos tener por cómo está estructurado el país. El gobierno se la rifó y nunca hicieron alarde del caso”, reconoce Héctor.




