Los celulares son la llave para entender los códigos de rápida respuesta, imágenes en blanco y negro que contienen información codificada generada por empresas o grupos sociales que no quieren que todos entiendan de qué se habla
Quien desconoce qué es un QR Code percibe un cuadro blanco con puntos negros, lo que no impide que muchos analistas auguren que en breve esta tecnología revolucionará el uso de los celulares y de la mercadotecnia, incluso en México.
Los QR Code son un sistema de almacenamiento de información en una matriz de puntos. Son códigos de barras bidimensionales que guardan hasta siete mil caracteres, que sólo pueden ser leídos por medio de teléfonos móviles con cámara.
Creados por la firma japonesa Denso-Wave en 1994, pronto se popularizaron en la nación asiática, al ser adoptados principalmente por anunciantes.
Las siglas QR corresponde a Quick Response (respuesta rápida), el sueño dorado de toda campaña de mercadotecnia.
Y ahora, esta tecnología comienza la colonización de occidente, quizá envalentonada por los dos mil 600 millones de teléfonos móviles que, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), existen en el mundo.
Porque aunque inicialmente se usaron para registrar autopartes, la creación de una aplicación (software) capaz de leerlos desde cualquier celular con cámara fotográfica permitió nuevos usos.
Las direcciones físicas y electrónicas se están volviendo cada vez más comunes en revistas y anuncios, por lo que meter toda esa información al celular con un simple click suena muy prometedor.
Otro ejemplo de su uso nació en 2006, cuando la banda inglesa Pet Shop Boys lanzó su disco Fundamental. El video del sencillo Integral tiene siempre en primer plano una animación basada en QR Codes. Los códigos que aparecen en el video son enlaces a contenidos en línea sobre libertades civiles y, por supuesto, uno de estos dirige al sitio web oficial de la agrupación integrada por Chris Lowe y Neil Tennant.
“Apostamos a que internet como tal no se usará como lo hemos hecho hasta hoy. Comenzamos a ver las computadoras como algo obsoleto, el futuro son los dispositivos móviles como los celulares”, dice Arturo Puente Amador, director de Symov.
El representante de la empresa dedicada a la publicidad masiva por mensajes SMS dice que México es un “mercado joven”, pero cada vez son más compañías las que suman celulares a sus estrategias de comunicación comercial.
Ariel Vales, director general creativo de Glue, la agencia de medios electrónicos de JWT, dice que la “comunicación digital” es muy importante para las agencias de publicidad. Hoy, recuerda, tienen un presupuesto para este segmento de mil 400 millones de dólares. Calcula que para 2011 contarán con más de 14 mil millones de dólares.
“Muchas otras empresas que lo ven como servicio no le ven beneficio inmediato, cuando hoy un mensaje tiene mayor impacto que una llamada telefónica”, añade Puente Amador.
El director de Symov explica que el celular es un objeto personal y permite establecer nuevas formas de consumo, ofrecer productos a segmentos de mercado específicos, así como crear tendencias de consumo y comportamiento.
“Los celulares son uno de lo medios más usados por los mexicanos, siempre van contigo y no hay nada más personal que tu celular”, dice por su parte Gerardo Guerrero Huertas, director general de la Asociación Mexicana de Mercadotecnia Directa (Directa).
Guerrero Huertas agrega que promociones ágiles y mensajes creativos enviados únicamente a quien consintió recibirlos y con información de su interés, es la fórmula mágica para una campaña exitosa por esta vía.
Pero Vales recuerda que mientras en otros países la publicidad vía celular involucra hasta videos, aquí no pasamos de los mensajes de texto cortos.
“Conforme se tengan equipos más complejos y con funciones integrales, irán creciendo las posibilidades”, dice el director de Glue, empresa que observa con mucha atención las aplicaciones mundiales de los códigos bidimensionales.
“Vemos una tendencia mundial en el uso de bar codes, que casi están sustituyendo a bluetooth y hacen protagonista a la cámara del celular, al convertirla en un link entre el mundo físico y el virtual. Este será eje de muchas campañas en el futuro”, explica Vales.
Lo que falta, indica, es que se modernice el servicio y haya más acceso a la red por este medio.
“En México está penado el envío de mensajes sin consentimiento”, dice Arturo Puente Amador. “A tu casa te hablan y no hay problema, te llaman al celular y tampoco, incluso si es de noche, pero si te mandan un mensaje no solicitado sí te pueden multar, con hasta dos mil salarios mínimos, algo así como 100 mil pesos por cada denuncia.”
Por ello, aunque según Puente es posible comprar bases de datos de Telefónica o Telcel por menos de tres mil pesos, no las pueden usar.
“Muchos quieren ingresar a este negocio, pero con una a dos personas que decidan demandar se acabó todo”, remata.
Claro, esto no impide la entrada a México de los QR Codes, pues es el dueño del celular el que toma el mensaje del medio.
Aunque apenas se recuerda una campaña con uso de códigos y celulares en el país.
Como publicó Excélsior en septiembre de 2006, Sprite lanzó al mercado mexicano 30 millones de botellas con un código (lo llamó Shot Code) impreso en su etiqueta.
Al tomarle una foto se descargaba una pregunta de opción múltiple. Responder correctamente era igual a ganar productos, servicios o descuentos con Domino´s Pizza, Blockbuster, MMCinemas y Cinemark.
“Fue una muy buena experiencia. Las marcas buscamos diferentes alternativas de comunicación e innovar en la forma en que tocamos a los consumidores”, dice Alberto Sánchez, coordinador de la marca Sprite.
Pero la campaña habría sido más exitosa si más celulares tuvieran acceso a la red, tomando en cuenta que hasta el segundo trimestre de 2007, The Competitive Intelligence Unit reportó 62.1 millones de líneas de telefonía móvil en todo el país, convirtiendo a los celulares como el equipo de más rápida penetración en la historia nacional.
Para entender estos símbolos, que son capaces de guardar miles de caracteres, es necesario contar con un teléfono celular con cámara, una computadora conectada a la red y que también desde su móvil se pueda navegar. Entre en la página www.kaywa.com y descargue el programa. Después apunte a este cuadro.




