Los campesinos entraron en huelga en protesta contra los impuestos a las exportaciones
Buenos Aires.- El Gobierno argentino y los productores agrarios en huelga dijeron el domingo que seguirán negociando, pese a que los hombres de campo mantienen activa la protesta con cortes de carreteras que comenzó hace 18 días y tiene al país al borde del desabastecimiento.
La peor protesta en el país en años nació como reacción a un alza en los impuestos a las exportaciones de granos que despertó la furia del sector agropecuario, que asegura que se quedan sin rentabilidad mientras el Gobierno cree que pese a los nuevos gravámenes sigue con altas ganancias.
El viernes, las cuatro mayores entidades agrícolas del país habían levantado la medida de fuerza, que alteró los mercados globales porque Argentina es uno de los mayores proveedores de materias primas del mundo, pero tras el primer encuentro con el Gobierno se fueron decepcionados y retomaron la huelga.
"Lamento profundamente que a pocas horas de iniciado el diálogo entre el Gobierno y los dirigentes del sector agropecuario, se resuelva volver a cortar las rutas", indicó el ministro del Interior argentino, Florencio Randazzo.
Sin embargo, añadió que "la mayoría del pueblo reclama diálogo, solidaridad y responsabilidad" y que espera que "mañana (lunes) se reanude el diálogo con la responsabilidad que esta situación impone".
Horas más tarde, las entidades contestaron que se sentarán a la mesa. Las cuatro organizaciones reafirmaron su "vocación de diálogo" en un comunicado conjunto.
Mientras tanto, decenas de carreteras seguían bloqueadas en todo el país y sólo circulan automóviles y buses, aunque en algunos puntos los manifestantes dejan pasar camiones con lácteos para aliviar la situación de desabastecimiento.
La protesta también golpeó el funcionamiento del mayor mercado de abasto de Buenos Aires, dado que los camiones con frutas y verduras que lograron atravesar los bloqueos durante la breve tregua del viernes al sábado llegaron hasta el lugar, pero con buena parte de su mercadería en mal estado.
El presidente de la Cámara de Operadores Mayoristas Frutihortícolas, Fabián Zeta, rogó al Gobierno que normalice la situación. "Nos estamos fundiendo", aseguró y confirmó que el sábado debieron botar dos toneladas de mercadería.
Esa imagen, más las que se vieron la semana pasada de tamberos derramando al suelo cientos de litros de leche ante la imposibilidad de hacerlos llegar a las industrias, sensibilizaron a la sociedad en un país con más de un cuarto de sus ciudadanos viviendo en la pobreza.
"El pueblo argentino mira por televisión como se tira lo que necesita para sus hijos y seguramente como nosotros sentirán tristeza por esas acciones ya que a ellos para poder tener leche, frutas o carne tienen que trabajar horas y horas", dijo el ministro Randazzo.
Las entidades en huelga coincidieron con esa visión, en una clara señal de que no controlan todo lo que ocurre en las carreteras.
"Pedimos la normal circulación de productos lácteos y sus derivados y flexibilizar el tránsito de otros productos perecederos, como frutas y hortalizas, en las rutas del país", dijo el comunicado conjunto.
La protesta ya dejó completamente vacías las góndolas de carne en los supermercados de Buenos Aires, privando a la población de un elemento clave de su dieta.
mvg




