Una novedosa historia de seres sobrenaturales con gran derroche de efectos especiales, llega por primera vez a TV Azteca
La primera serie de vampiros creada por TV Azteca, Noche eterna, resultó ser una telenovela de un amor imposible entre uno de estos seres sobrenaturales y una humana, interpretados por Andrés Palacios (Darío) y Marimar Vega (Karen).
Aunque con toques de acción, neblina, sangre que brota en fuentes, curaciones instantáneas en heridas de la piel, fuerza extraordinaria y peleas con colmillos crecientes en algunas escenas, el romanticismo salió a flote a través de ambos personajes, durante la transmisión del primero de 13 capítulos en la televisora del Ajusco para los medios de comunicación.
“Soy fan de los vampiros desde chiquito y cuando empecé a estudiar cine y estructura dramática, descubrí por qué me gustaban, son personajes románticos entrañables que tienen un conflicto interno, porque siempre están peleando con lo que son, quieren ser otra cosa y no pueden porque su naturaleza no se los permite, eso es muy romántico. Así que la serie me encantó, aprendí mucho, pude jugar con los vampiros, los actores y la cámara”, aseguró Enrique Arroyo, director de escena de Noche eterna.
La producción de Fides Velasco hace referencia a la leyenda de Quetzalcoatl, la deidad azteca, considerada por algunos investigadores como el dios principal dentro del panteón de esta cultura prehispánica.
“Sí está como enraizado no sólo en nuestra tradición, sino también en las personas que son vampiros en nuestra sociedad moderna, que luego de un rato de estar con ellos te sientes mal sin saber por qué, y es porque te están chupando la energía. Hay mucho de eso alrededor, pero tratamos de vestirlo de las cosas vivenciales que encontramos. La columna vertebral de la serie está basada en un mito mexicano”, explicó.
Los personajes serán Andrea Noli (Rossana), Juan Manuel Bernal (Ariel), Liset Cuevas (Ágata), Sergio Kleiner (Domingo) y Sergio Bustamante (Don Sebastián), si lo que desean es observar vampiros con instinto animal, deseosos de poder, voladores nocturnos, ojos dilatados y filosos dientes, además de logradas interpretaciones y actuaciones creíbles en estos seres inmortales.
El director descartó haberse basado en alguna película en particular para lograr el trabajo de Noche eterna, aunque tuvo presente a algunas del género y le fue otorgada toda la libertad para separarse del melodrama.
“Los escritores Pablo Monlezun y Gabriel Santos incluyeron pedacitos en la historia que se identificaban con Drácula, Blade, Nosferatu, pero la ventaja es que cuando vimos que la íbamos a hacer, ni Karla Farjeat la directora de cámaras, ni yo vimos ninguna película de vampiros. La idea era proponer algo distinto, que no hubieramos visto. Nos dieron la oportunidad de alejarnos un poco del melodrama tradicional de la televisión donde uno sufre y se llama José Alberto. Así que cuando íbamos llegando a eso y sonaba a telenovela, nos podíamos ir para el otro lado”, explicó Arroyo.
La edición fue sustancial para detonar el melodrama, que al contar con otras secuencias y montaje, hubiera hecho de Noche eterna sí una historia de amor, pero con mayor acción.
“Además a mi me gustaba mucho más el título de Sangre eterna, pero esa no fue una decisión mía y nos dijeron que ese nombre no vendía. Y Noche eterna no me encanta en realidad, pero por suerte yo no tuve que ponerle el título, sino tan sólo dirigir, eso no depende de mi”, concluyó Arroyo.
La serie de amor está basada en un mito mexicano, pero no en algún filme en particular.”
Enrique Arroyo, DIRECTOR DE ESCENA
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