La actriz Scarlett Johansson, musa del cine independiente, debuta en la música con Anywhere I lay my head, un esperado disco que editó ayer
La actriz Scarlett Johansson, musa del cine independiente, debuta en la música con Anywhere I lay my head, un esperado disco que editó ayer en todo el mundo y en el que ha dado el salto disciplinar de la mano de diez versiones de Tom Waits y la colaboración de David Bowie.
Al igual que en su carrera cinematográfica, la intérprete de Match Point (2005), de Woody Allen, ha buscado un camino por la sofisticación y ajeno de los cánones comerciales y, para ello, recurrió a diez versiones de canciones de un cantautor tan prestigioso y outsider como Tom Waits.
Así, añadiendo al folk un toque chic y con menos espiritualidad, eligió Falling down como primer sencillo, en cuyo video musical muestra las dos caras de la artista estadunidense: la más natural, que corresponde a una joven de 23 años, y la de la estrella de alcance mundial que le ha convertido en imagen de distintas campañas publicitarias.
Johansson, que ha trabajado por tercera vez con Allen y junto a Javier Bardem y Penélope Cruz en Vicky Cristina Bacelona, que se proyectó el pasado sábado en Cannes, se atreve además a componer un tema, Song for Jo.
I wish I was in New Orleans, Fannin’ street —en la que, como en el primer sencillo, tiene como corista de lujo a David Bowie— y Town with no cheer son otros de los diez temas de Waits con los que Johansson ha decidido bautizarse en el mundo de la música, con el que ya había tenido, no obstante, alguno que otro escarceo.





