Pau no ha sido la única en cubrirse con el lábaro patrio. En los años veinte, la actriz María Conesa lo hizo sin recibir sanción
¿Por qué tanto alboroto con La chica dorada, que si la bandera, que si la multan o no? Paulina no fue la primera en utilizar el lábaro patrio a manera de vestido. Hubo otras que se le adelantaron en la “promoción nacionalista” y ni siquiera eran mexicanas.
El ejemplo más claro, la famosa Gatita Blanca, la valenciana María Conesa, de quien se exhibe hoy una postal en el Museo de la Ciudad de México, en la exposición Nostalgia en tránsito: Historia de la ciudad de México tamaño postal (hasta el 23 de marzo), en la que porta el llamado vestido de Madre Patria, que aparenta ser una bandera y un gorro frigio (especie de caperuza roja), ad hoc con la ocasión.
¿A poco los ex presidentes Álvaro Obregón o Plutarco Elías Calles le hicieron algo a la cantante de zarzuela por lucir tan patriota y usar una blusa con el águila bordada en el pecho? Pues no, quizá porque, dicen, Conesa era amante de Obregón, o quizá porque el contexto político era otro al que vivimos.
Cabe recordar que fue hasta el sexenio de Miguel de la Madrid cuando se decretó el uso correcto de los símbolos patrios, y que la Ley sobre la Bandera, el Escudo y el Himno Nacionales (Artículo 32), indica que: “El particular observará el respeto que corresponde al símbolo nacional y tendrá cuidado en su manejo y pulcritud”.
Se entiende que la foto de la cantante mexicana, publicada en la revista Cosmopolitan España en octubre del año pasado, de pulcritud y respeto poco tiene, sin embargo, el águila estampada en el busto de María Conesa ¿muestra pulcritud realmente?
Los dos retratos de La gatita blanca corresponden a una serie de postales que se realizó entre 1921-1925, y que circuló la Compañía Industrial Fotográfica (CIF), de acuerdo a la información proporcionada por los investigadores fotográficos Luis Alberto González, José Antonio Rodríguez y Alfonso Morales.
“Ese periodo corresponde al auge del teatro de revista que se vivió en nuestro país luego de concluida la Revolución.
“Uno de los recursos de aquel género teatral fue la mexicanización de zarzuelas españolas y el uso constante de emblemas patrióticos y parafernalia vernácula: del lábaro patrio a los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl a los sarapes de Saltillo y el sombrero jarano”, señaló Morales.
En los años 20 nadie se indignó por estas postales, al contrario, celebraban las representaciones nacionalistas en las que las actrices lucían trajes de china poblana y de tehuana.
Paulina y Conesa tienen algunos aspectos en común. La actriz y cantante valenciana, nacida en Vinaroz en 1893, desde muy pequeña se ganó el pan en la artisteada, como La chica dorada.
Inició su camino uniéndose al grupo de zarzuela La Aurora Infantil que recorrió España y parte de Europa, y que participó en los festejos de la Exposición de París de 1900. De hecho, cuentan que a su regreso a la península ibérica, presenció el apuñalamiento de su hermana Teresa y se salvó de ser asesinada al huir del lugar.
Paulina pasó de México a España, mientras que María se fue de la Madre Patria con su padre. Desde su debut en México con La gatita blanca, de donde salió su apodo, se convirtió en un mito del teatro nacional, a diferencia de Pau que desde su adolescencia no hace más que competir con Thalía sin lograr ganar.
Fue estrella indiscutible de la revista política, con su mirada oscura y sonrisa enigmática que, cuentan, portaba un brillante incrustado en uno de sus colmillos, frecuentaba a Porfirio Díaz y la cortejaron Pancho Villa y Emiliano Zapata, a diferencia de Paulina Rubio, quien tiene a Ricardo Bofil, José María Torre y Nicolás Vallejo Colate (su esposo) en su lista de conquistas.
Mientras La gatita blanca salía con generales y cantaba el Himno Nacional en la ceremonia de conmemoración del Centenario de la Independencia, en México, tras la Revolución, se vivía una época unificadora, de nacionalismo exacerbado y nuevas esperanzas.
Además era una de las musas del compositor Agustín Lara que hasta le dedicó la melodía Monísima mujer (hecho que no le agradó a la actriz María Félix) y es que cómo no iba a inspirar con sus zarzuelas y sensuales figuras mientras cantaba en el Teatro Colón.
En cambio, Pau se ha tenido que conformar con la canción Hey güera, que Alejandra Guzmán le cantó cuando luchaban por el amor de Erik Rubín.
Una de sus primeras incursiones en la pantalla grande de María Conesa fue en un filme de Manuel Noriega de 1917, El pobre Balbuena. Participó en más de ocho filmes y se tiene registrado que uno de sus últimos trabajos frente a la cámara fue en 1965, en una serie televisiva llamada Las abuelas.
Misteriosa y hechicera, Conesa tuvo relación con los grandes intelectuales de su época; desde José Vasconcelos hasta Celestino Gorostiza. Y salía de fiesta con Arturo de Córdoba y Enrique Alonso Cachirulo, quien fue su gran amigo e incluso escribió la biografía de la Gatita Blanca en 1987. ¡Qué diferencia con la rubia mexicana!
A Conesa la despidieron con lágrimas cuando murió en 1978, en el Distrito Federal. Cuentan incluso que un valenciano espontáneo, al ver su ataúd lo cubrió con una senyera (bandera catalana).
POSTALES
Exposición: Nostalgia en tránsito: Historia de la Ciudad de México tamaño postal.
Museo de la Ciudad de México, Pino Suárez 30, Centro Histórico.
Hasta el 23 de marzo.
¡Cuidado!
De violar el Artículo 32 de la Ley sobre la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional pueden multarte como a Pau con la cantidad de 52 mil 590 pesos.





