El Presidente de México asistió como observador, pero llamó a evitar el proteccionismo, y a dar certidumbre jurídica para atraer inversión
SALVADOR DE BAHÍA, Brasil.- Al advertir que “estamos en el borde ya de una recesión generalizada”, el presidente Felipe Calderón llamó a sus homólogos latinoamericanos en la Cumbre del Mercosur, a retomar los esfuerzos de integración regional y a revisar las barreras que aún subsisten.
En un reconocimiento de que ya se dejan sentir los efectos de la crisis económica internacional, el mandatario mexicano habló de la necesidad de conformar en la región “un entorno propicio que le dé seguridad a la inversión”.
Calderón advirtió que mientras América Latina no genere condiciones de certidumbre jurídica y de protección de derechos, se verá “doblemente afectada por el retraimiento de la inversión que genere una recesión global como la que tenemos”.
De acuerdo con su argumento, “reacelerar el crecimiento económico” en la región, obliga a “revitalizar los procesos de integración”.
Mercosur es un mecanismo de intercambio comercial en el que participan Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
A esta cumbre acudieron otras nueve naciones que están en proceso de incorporarse, o que en calidad de observadoras esperarían participar en sus intercambios.
El gobierno de México acudió en su carácter de observador, y desde esa perspectiva, Calderón valoró así las implicaciones de la crisis económica que vivimos.
“Nosotros estamos en el borde ya de una recesión generalizada y, precisamente, países en desarrollo con bajo nivel de capitalización y con grandes niveles de pobreza, una de las vertientes que tenemos que intensificar es nuestra capacidad para generar mayor crecimiento, y ese mayor crecimiento que está asociado a muchos factores, también está asociado a la posibilidad de inversión que podamos generar tanto pública como privada.”
El presidente alegó que la inversión nacional y global tiende a ser cada vez más escasa en una coyuntura como la actual, que calificó de incertidumbre, pues los negocios son disputados entre más países y regiones.
Calderón habló de la necesidad de hacer un gran esfuerzo para atraer “inversiones recíprocas” entre las naciones de América Latina, a fin de mantener los flujos del comercio.
El objetivo central, definió, es cuidar las fuentes de empleo y generar las condiciones adecuadas para seguir atrayendo inversión productiva “como la única posibilidad de recuperar crecimiento real en el futuro en esta coyuntura” de crisis.
En la agenda anticrisis para la región, el presidente consideró fundamental hacer una reforma profunda a los sistemas financieros nacionales e internacionales, a fin de superar la falla estructural del mercado, misma que se dejó al descubierto cuando se derrumbó el mito de la autorregulación.
Al terminar la participación del mandatario mexicano, los integrantes del Mercado Común del Sur (Mercosur) y de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), finalizaron con el compromiso de acelerar el proceso de integración regional y actuar de común acuerdo frente a la crisis.
Los cuatro miembros plenos del acuerdo regional, más las naciones asociadas e invitadas, llegaron al compromiso de “resguardar” y “profundizar” sus políticas de protección a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Concluyeron que las inversiones sociales, además de proteger a los sectores más necesitados, “estimulan la generación de empleo, la demanda y la producción de bienes y servicios, con beneficios para la economía regional en su conjunto”.
Los mandatarios también aprobaron un plan de acción para erradicar la pobreza y el hambre, además de promover los servicios de salud.
Con información de Notimex




