A los pronósticos pesimistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Agencia Internacional de Energía (AIE) sobre el sector petrolero, se suma el que la crisis hipotecaria en Estados Unidos podría presionar aún más a la economía, señalan especialistas.
Gregorio Vidal Bonifaz, investigador del Departamento de Economía de la UAM Iztapalapa, señaló que es indispensable que en México se tomen precauciones sobre los problemas que enfrenta la Unión Americana, pues se complicaría todavía más la escalada de precios que se enfrenta desde hace algunos meses.
“La economía estadunidense cada vez tiene más dificultades, y las principales agencias hipotecarias están en una suerte de quiebra técnica”, señaló.
“Esa economía se irá complicando cada vez más, y nos afectará, la situación más difícil está por venir.”
Asimismo, el especialista mencionó que a pesar de los subsidios que ha inyectado el gobierno mexicano, los costos de los energéticos empiezan a preocupar a los consumidores, tanto industriales como domésticos.
“Tienen que tomarse decisiones a nivel gobierno, no hay de otra... en ese marco, no tomar medidas oportunas sería gravísimo.”
Hace un par de semanas, el FMI y la AIE advirtieron en reportes separados que las presiones provocadas por los altos precios de los energéticos no se disiparán en el corto plazo, de manera que sus efectos nocivos seguirán haciéndose sentir a escala internacional.
“Algunos países se encuentran en el filo de la navaja”, declaró Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional al presentar el estudio.
“Si los precios de los alimentos siguen en alza y el precio del petróleo no cambia, algunos gobiernos no podrán alimentar a la población y mantener la estabilidad de la economía al mismo tiempo.”
Alfredo Phillips, presidente de la Comisión de Energéticos de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), coincidió al señalar que la crisis hipotecaria estadunidense podría costar hasta cuatro billones de dólares.
“Eso va a impactar al petróleo y va a ser una crisis terrible y el gobierno mexicano tiene que estar listo para actuar, porque todos los mercados están interconectados”, subrayó.
Lo peor que puede pasar es que no se tome ninguna previsión, y como consecuencia se registraría un alza en el precio de los productos manufacturados, con un efecto inflacionario que las autoridades mexicanas han tratado de evitar, agregó Phillips.




