Ante los aumentos de precios, los analistas ya aseguran que no se alcanzará la meta que se había establecido para 2008
El alza en los precios de alimentos e insumos alimenticios es un fenómeno internacional, debido a que tanto factores de oferta y demanda han conllevado a su fuerte incremento; entre ellos destacan la disminución del área sembrada y sequías en algunos de los principales países productores, así como el incremento del consumo en países en desarrollo y una mayor demanda de biocombustibles.
Las expectativas inflacionarias de algunos Bancos Centrales representativos destacando el caso de México donde, de acuerdo con el último Informe sobre la Inflación, el banco central espera que la inflación de 2008 se ubique entre 4.25 y 4.75 por ciento, cifra que se encuentra por encima del límite superior de su meta inflacionaria equivalente a cuatro por ciento.
De igual forma, es importante destacar que en la última encuesta sobre los indicadores de inflación del Banco de México, los especialistas económicos revisaron a la alza las nuevas proyecciones inflacionarias para este año y el próximo.
Durante el primer trimestre de 2008, la inflación anual se registró en 3.89 por ciento, lo que se ubica en el rango de previsto por el informe de octubre-diciembre de 2007 (3.75 a 4.25 por ciento).
A pesar de ello, el Banco de México modificó al alza sus previsiones para la inflación, recorriendo en medio punto porcentual el rango previsto para la inflación promedio trimestral de los próximos tres trimestres de 2008 y 0.25 puntos porcentuales para el primer trimestre de 2009.
La nueva revisión a la alza es resultado de importantes aumentos durante marzo de 2008 de las cotizaciones internacionales de las materias primas alimenticias (maíz, trigo y soya); de energéticos (gas natural, turbosina y combustóleo); y metales (cobre y acero), así como de las cotizaciones nacionales de productos como el jitomate, pollo y huevo.
Dado que los precios internacionales de las materias primas se determinan en dólares, la depreciación de esta moneda ha producido presiones adicionales sobre dichas cotizaciones, lo que aunado a la disminución de la tasa de interés de Estados Unidos, han inducido a una mayor demanda por instrumentos financieros asociados con las materia primas, incidiendo sobre sus cotizaciones.
Para el caso de México, el indicador de la inflación sin alimentos habría sido de 3.64 por ciento al cierre de 2007, pero por las materias primas, la inflación total anual fue de 3.98 por ciento, lo que nos habla de una importante proporción que guardan estas materias primas en el total de la inflación.
Durante el primer trimestre de 2008, la mayor parte de los genéricos con variaciones porcentuales superiores a cuatro por ciento corresponden a productos cuyas cotizaciones internacionales se encuentran a la alza, tales como materias primas alimenticias y energéticas.
Frente a este contexto, las expectativas inflacionarias provenientes de la encuesta mensual del Banco de México se revisaron a la alza, por lo que en abril del presente año la inflación al cierre de 2008 se fijó en 4.18 por ciento, la que incluso es menor al rango del pronóstico inflacionario establecida para dicho periodo, que es de 4.25 a 4.75 por ciento.
Las expectativas publicadas en enero y febrero de 2008 fueron incluso menores a las de noviembre y diciembre de 2007, pero al darse a conocer el repunte de la inflación de la primera quincena de marzo, las nuevas proyecciones para el cierre de 2008 se incrementaron. Es de esperarse que estos pronósticos aumenten en los meses próximos.
Aunque a partir de la publicación del dato de inflación de la primera quincena de marzo, los analistas económicos revisaron a la alza las nuevas expectativas de inflación para el cierre de 2008 (corto plazo), pero las expectativas de mediano (cierre de 2009) y largo plazo (periodo 2010-2013) no se modifican de manera significativa respecto a los niveles proyectados durante el cierre de 2007, permaneciendo por arriba de tres por ciento.
De acuerdo con Banco de México, de septiembre de 2006 al primer trimestre de 2008, los precios internacionales de alimentos se han incrementado en 54 por ciento, siendo los granos y lácteos los que presentan mayores incrementos. Ello se ha traducido en elevadas tasas de inflación en el índice de inflación de alimentos a escala mundial en los últimos años.
Asimismo, el alza de los precios se ha acentuado en los países emergentes, lo que ha conllevado a que varios gobiernos tomen medidas de política monetaria y comercial. Cabe destacar que en el caso de varios países exportadores de granos, las políticas de restricción comercial si bien contrarrestan en el corto plazo el incremento de los precios internos, también podrían restringir la oferta internacional y, en un escenario más pesimista, ello podría desincentivar la expansión de la producción.
No obstante, de acuerdo al Banco de México, los precios internacionales de los alimentos puedan estabilizarse durante 2009, pero en niveles significativamente mayores a los observados antes de 2006.
El nuevo pronóstico inflacionario de Banxico para los últimos tres trimestres de 2008 y principios de 2009 se revisó a la alza, también como resultado de la materialización de algunos de los riesgos que el banco central identificó, tales como los incrementos significativamente mayores a los que se esperaban en las cotizaciones de materias primas alimenticias, energéticas y metálicas; así como de las cotizaciones del jitomate, tomate, huevo y pollo.




