El antropólogo e intelectual francés falleció el pasado domingo a la edad de 100 años
“Es el gran impulsor de la visión estructuralista de la cultura, la cual dio un impulso enorme a los estudios antropológicos a lo largo del siglo XX. Es el ‘antropólogo-intelectual’, porque era las dos cosas, que más influyó en los estudios sociales y culturales de la pasada centuria. Es un personaje clave en la historia de las ideas”, afirma el antropólogo Roger Bartra sobre el legado del etnólogo francés Claude Lévi-Strauss, quien murió el domingo pasado en París a los 100 años de edad.
La presidencia de la francesa Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales dio a conocer ayer el deceso del considerado “padre de la antropología moderna”, que nació en Bruselas en 1908 y dedicó más de 60 años de su vida a recorrer el mundo para comprenderlo y estudiar sus mitos, por lo que obró por la rehabilitación del pensamiento primitivo.
“Él es el símbolo de ese periodo estructuralista. Su muerte marca de alguna manera el final de esa época, pues ha surgido una nueva antropología que ha retomado aspectos que el estructuralismo abandonó o marginó, principalmente las teorías evolucionistas”, comenta el también sociólogo quien reconoce la “enorme influencia” del estructuralismo que encabezó Levi-Strauss en su obra, aunque después se alejó de él.
Por su parte, el antropólogo Jesús Jáuregui destaca la modestia del autor de libros clásicos de la antropología y la literatura, como Tristes trópicos (1955), El pensamiento salvaje (1963) y Lo crudo y lo cocido (1964). “A pesar de su gran fama, tuvo una postura de modestia y reclamó lo mismo para la antropología y la sociedad occidental. Lo que significa que, en contra de lo que se piensa, que esta es la mejor sociedad que ha existido en la historia, hay muchas culturas más humildes en términos materiales que son mejores y de las que tenemos que aceptar lecciones.
“El otro aspecto del legado de modestia de Levi-Strauss es que señaló que en las ciencias sociales humanas no hay verdades definitivas, que cada quien y en cada momento logra un avance en el conocimiento, que ese logro será superado siempre”, comenta el profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Este estudioso lamenta que el pensamiento del también filósofo galo haya encontrado rechazo en 1967 por parte de la antropología mexicana. “Éste llegó al ridículo de que el consejo técnico de la ENAH despidió al primer profesor que dio clase de estructuralismo, Ricardo Ferré DÁmaré, con el argumento de que el discurso era muy elevado para los estudiantes”.
Tanto Jáuregui como el historiador y etnólogo Alfredo López Austin, quienes estuvieron presentes cuando la UNAM le entregó a Levi-Strauss el Doctorado Honoris Causa en 1979, destacan su sencillez y generosidad, ya que “sin ningún protocolo aceptó sentarse a discutir con los estudiantes de la ENAH y platicar de los temas que ellos pusieron a la mesa”.
“Él queda vivo en todos los estructuralistas que han seguido sus huellas, el estructuralismo sigue adelante, hay muchos seguidores de él que son grandes antropólogos de nuestros días”, dice López Austin.
Jean-Mathieu Pasqualini, secretario de la Academia Francesa, anunció que se realizará mañana un acto en homenaje a quien fue miembro de esa sociedad, durante el cual los académicos escucharán de pie un discurso en su memoria.





