Al presentar su más reciente novela Caín, el Nobel de Literatura calificó a la Biblia como un manual de malas costumbres
MADRID.- El escritor portugués José Saramago presentó ayer Caín, una nueva y polémica revisión sobre el contenido de la Biblia, que calificó de ser un manual de malas costumbres, y aseguró que su motivación para seguir escribiendo es desasosegar.
Apenas un año después de la publicación de El viaje del elefante, Saramago, de 86 años, regresa con una obra que indaga en los orígenes más remotos del hombre, según el Antiguo Testamento.
“Hay un aborregamiento de la sociedad actual”, dijo Saramago durante la presentación del libro en la Casa de América de Madrid. “Yo no escribo para agradar. Escribo para desasosegar”.
Con más de 30 mil ejemplares vendidos desde su publicación hace dos semanas en España y Portugal, Caín (Alfaguara) levantó una enorme polvareda de críticas de la Iglesia católica portuguesa, muy molesta con el libro.
Saramago explicó que la jerarquía eclesiástica se ha pasado años interpretando la simbología de la Biblia, pero se ha olvidado del contenido real, que, en su opinión, muestra un Dios cruel que toma decisiones arbitrarias.
La obra, que se edita simultáneamente en España y Latinoamérica, hace una cruda a la par que humorística parodia del gobierno del Cielo y asegura que la historia bíblica fue escrita por un Dios cruel e irresponsable.
“El mayor problema, la mayor acusación que se me hizo, fue que hice una lectura literal de la Biblia, en lugar de una lectura simbólica”, explicó el premio Nobel, “Su literalidad es lo que es: un horror”, dijo.
Saramago pidió que no se busquen dobles lecturas donde no las hay. “Cuando digo que Dios no es de fiar, parece que estoy diciendo algo que no se puede decir, pero yo lo demuestro”, lo que argumentó con la quema de Sodoma. “Está ahí, está en la Biblia”, dijo.
“Dios aceptó el sacrificio de Abel y rechazó, con la crueldad que sólo Dios puede tener, el sacrificio de Caín. ¿Qué diablo de Dios es éste que para enaltecer a Abel desprecia a Caín?”, se preguntó el escritor.
En referencia al revuelo que se organizó con la publicación de Caín, Saramago dijo que “hay un aborregamiento en la sociedad actual que llega a extremos inconcebibles”.
“Si la lectura es simbólica, cada uno es libre de interpretar, sí, pero no tanto, no de cambiar lo que está por otra cosa”, añadió.
Saramago explicó que no sólo la Iglesia católica criticó su obra, “sino también la extrema derecha política atacó el libro en los peores tonos. Un libro que aún no habían leído o que habían interpretado según sus entendederas”, estableció el autor.
“La razón de escribir, en el fondo, no es más que esa: escribir”, expuso. Asimismo comentó que “No escribo para agradar, tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar. Me gustaría que todos mis libros fueran considerados como libros del desasosiego”.
En la obra, Saramago sigue los pasos de Caín y es ahí donde encuentra la guía para mostrarle al lector algunos de los episodios más significativos del Antiguo Testamento, como una continuación de lo empezado con El evangelio según Jesucristo.
El escritor portugués, que no acostumbra a desvelar proyectos futuros, quiso hacer una excepción y explicó que en su próxima obra, en la que ya trabaja, se pregunta por qué no hay huelgas en la industria del armamento.




