Se estrenará la obra de Federico Ibarra, El juego de los insectos, luego de 14 años sin que un compositor nacional debutara su creación en Bellas Artes
En 1995 se estrenó en el Teatro de Bellas Artes la ópera Alicia, de Federico Ibarra, desde entonces, la máxima sala de conciertos del país no ha recibido nuevamente una producción realizada especialmente para una obra compuesta por mexicanos.
A decir del propia Ibarra, a las autoridades encargadas de la ópera en el país, “no les interesa lo que está ocurriendo dentro de México y se preocupan más por lo que sucede fuera de él”.
Después de cuatro años de trabajo, el compositor, nacido en la Ciudad de México en 1946, volverá nuevamente al recinto, pero en esta ocasión a la Sala Manuel M. Ponce para estrenar el 8 y 15 de julio su ópera El juego de los insectos, basada en la obra del mismo nombre del checo Karel Câpek, que será presentada como una propuesta escénica, sólo con un piano, a pesar de estar lista toda la obra orquestal.
“No será precisamente como si fuera un espectáculo de ópera, pero sí se verá una propuesta escenográfica que ayudará a entender de qué se trata. Esperemos que próximamente pueda encargarme de promocionar este trabajo y pueda montarse (en la sala principal) de Bellas Artes”, afirma en entrevista.
Por lo pronto, agrega, “desde hace casi 15 años, el teatro de Bellas Artes no ha estrenado otra ópera mexicana. En el papel hay una Compañía Nacional de Ópera, pero quizá ahora esté más ocupada en hacer óperas de otro tipo y, pues, vamos a ver si la ópera mexicana tiene cabida”.
Desde aquel estreno, la compañía que dirige actualmente Alonso Escalante ha estrenado en el país obras como la reciente Muerte en Venecia para la que se invirtió un presupuesto de cinco millones 400 mil pesos, compuestas por un compositor extranjero.
El juego de los insectos será montada con el grupo Solistas Ensamble del INBA, a través de la Coordinación Nacional de Música y Ópera del INBA, que dirige María Teresa Frenk y no cuenta con una presupuesto especial, sino que utilizará elementos escenográficos y vestuario con los que ya cuenta el organismo.
“En general, a la gente que está dentro de los puestos no les interesa lo que está ocurriendo dentro del país, eso siempre ha sido una tónica en México, un malinchismo que desafortunadamente no nos conviene, cantantes mexicanos están en todas partes del mundo, están siendo reconocidos, las voces mexicanas son excelentes, pero el problema es que traen compañías extranjeras, habiendo aquí todos los recursos artísticos”, agrega.
Para su próximo estreno, Ibarra escogió a la dramaturga Verónica Musalem quien elaboró el libreto y él trabajó en un estudio de la música popular y culta de la época de entreguerras, etapa en la que se ubica la obra de Câpek. “Quise que la obra quedará enmarcada en la música de los años 30, donde las canciones populares estaban surgiendo muy avasalladoramente, había surgido el charleston y después empezaron a surgir otras corrientes, además estaban compositores tan importantes como Sergei Prokófiev o Stravinsky, una serie de autores que estaban dándole un nuevo aspecto a la música, quise que el revestimiento de la ópera fuera dentro de estos aspectos muy curiosos por los que atravesó la música”.
El compositor está convencido de que la obra sigue siendo actual, pues el elemento detonador de toda la pieza es la crítica social. “Está criticando desde los jóvenes hasta el mundo adulto, pasando por las relaciones de matrimonio, nada se le escapa a Câpek, siempre está incidiendo en todo lo que son las relaciones humanas, la crítica la hace en todos los niveles”, concluye.




