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11-Jun-2009
Archivos del poder
Martín Moreno
Voto nulo: el miedo de los partidos
Cuando el presidente del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés, advierte a los promotores y simpatizantes del voto nulo que, “aunque sumen millones, no existe en la ley una causal de nulidad de la elección por el número de este tipo de sufragios”, parece desestimar o ignorar la verdadera reclamación: el hartazgo de la mayoría de los mexicanos ante gobiernos ineptos, corruptos, abusivos e indiferentes, y un sistema de partidos cerrado y arbitrario.
“No votar o anular el voto es quedar al margen de la conformación del Poder Legislativo y de la vida institucional”, señala el tan cuestionado árbitro de comicios. Valdés, o confunde las cosas o, de plano, no las acaba de entender.
Si un cuantioso número de electores está considerando declarar nulo su voto el próximo 5 de julio, no es con la intención de anular la elección. Se trata de presentar una forma de protesta ante el fracaso de los gobiernos —del PAN, el PRI o el PRD, da lo mismo—, de la escandalosa corrupción en la que viven los mexicanos, del abuso de las familias enquistadas en el poder y de la desesperanza que se vive en prácticamente toda la República. El voto nulo no es para “quedar al margen de la vida institucional”, como lo señala Valdés.
Es, en realidad, un voto de protesta contra los abusos de gobiernos y de la partidocracia.
Es un voto para “reformar, abrir, refrescar el sistema de partidos”, como lo asegura José Antonio Crespo. Voto nulo que envíe el mensaje claro de que la situación del país ha llegado ya a un punto de quiebre y por supuesto no es posible seguir bajo los mismos soportes partidistas.
En el fondo, y tras la exhortación “unificada” de los ocho partidos políticos para votar en las elecciones intermedias, está el miedo de que, fuera de los partidos, surjan verdaderas alternativas políticas y sociales que respondan de manera más eficaz y sensible a las necesidades de más de 100 millones de mexicanos. Los partidos políticos tienen miedo de que, de reformarse el actual sistema partidista, nazcan nuevos líderes sociales que pudieran encauzar, de manera positiva, el enorme descontento social que cunde en la nación, y que se conviertan en los gobernantes que nuestro país requiere.
Miedo a que otras organizaciones políticas, más allá de las oficialistas y tradicionales, sean una nueva alternativa para sacar a México de la postración política, económica y social que hoy se enfrenta. Miedo a tener candidatos ciudadanos.
Miedo a nuevas formas de hacer política. Miedo a otro discurso.
Miedo a que lleguen otros y sí sepan hacer el trabajo. Miedo a un cambio verdadero.
Los partidos, y el Instituto Federal Electoral, deben entender que, en el fondo, el voto de protesta es contra las calamidades que han hundido al país.
Voto contra la pobreza.
Voto contra el crimen organizado. Voto en contra de las complicidades.
Voto contra los Salinas, Elba Esther, Gamboa, Fidel Herrrera, Bribiesca Sahagún, Fernández de Cevallos, Camacho Solís, Ebrard, Bejarano, Ponce, Ahumada, entre muchos otros, y todas aquellas desgracias que siguen hundiendo al país.
Voto contra los monopolios
Voto contra la banca voraz.
Voto contra la corrupción.
Voto contra la impunidad.
Voto contra el statu quo.
Voto contra los lastres nacionales.
El voto nulo es una cuestión de fondo, de injusticia, de abuso por décadas, de renovación de la vida nacional.
Es, por un lado, el sistema político aferrándose al poder, sea como sea.
Y por otro, el empuje de la sociedad civil por erradicar la injusticia, la corrupción y los abusos que tienen de rodillas a México.
Archivos confidenciales… Hablando de impunidad —sello de la justicia en nuestro país—, uno de los máximos representantes, Diego Fernández de Cevallos —quien encarnó durante años la vergonzante y provechosa, para sí, dualidad de ser legislador y abogado de poderosos al mismo tiempo—, le ganó prácticamente a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) un caso por mil 500 millones de pesos. Como es de la familia panista, aun contrario al grupo de Los Pinos, se le apoyará sin problemas. Total: el país aguanta eso, y más… Y para cerrar ese círculo de la vergüenza, otra vez se le regala la Lotería Nacional a Elba Esther Gordillo, ya que uno de sus favoritos, Benjamín González Roaro, será el nuevo titular. ¿Alguna duda de quién manda en Los Pinos?
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