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08-Jun-2009

La república de las letras

Humberto Musacchio

La disputa por la Escuela de Escritores de la Sogem y la nueva directora de la Sala de Arte Público Siqueiros


Bernardo Ruiz vs. líderes de Sogem
Por segunda semana consecutiva, la revista Proceso concedió varias páginas a la disputa por la Escuela de Escritores de la Sogem. Quienes impugnan a la actual mesa directiva de la Sogem y los mismos que se lanzan contra Gerardo de la Torre. Ahí aparece una carta de Bernardo Ruiz, quien pretende justificar las irregularidades ocurridas en la Escuela y acusa a De la Torre de no haber denunciado antes lo que ahora hace público, pese a, como informó a esta columna el aludido, fue hasta ahora cuando pudo enterarse de los “manejos de dinero” de Villegas, lo que no necesariamente implica sustracción indebida, pero que en cualquier caso merece ser aclarado. Ruiz también la emprende contra Lorena Salazar, quien hace unos meses fue elegida por amplísima mayoría presidenta de la Sociedad General de Escritores de México. Bernardo dice que Lorena, “con su uso del poder le ha dado en la madre (sic) al reglamento y a los estatutos a su antojo”, además de que, antes, como presidenta del consejo de vigilancia “no objetó el manejo de los recursos”.

De la crítica a la acusación directa
Otra carta de Bernardo Ruiz, de tono mucho más duro, circula en internet y ha llegado a decenas de personas. En ella dice que Gerardo de la Torre le produce “una mezcla de lástima y desprecio”, lo acusa de madreador y de calumniador, de buscar compasión ajena, lo llama “cómplice del grupo de miserables que como Lorena Salazar se esconden en la debilidad de sus argumentos” y duda de su legitimidad como consejero por la rama literaria. Agrega que los gastos de Teodoro Villegas y Jaime Augusto Shelley “fueron aprobados por (Víctor Hugo) Rascón Banda” (De la Torre declaró que de los 300 mil pesos anuales que aportó el Conaculta a la Escuela, Villegas gastó casi un millón 300 mil pesos y Shelley 445 mil, en tanto que Eduardo Casar sólo dispuso de 31 mil 700, Guillermo Vega 13 mil 686 pesos y la inmensa mayoría de los profesores no vieron ni un peso). A Gloria López, jefa del Departamento de TV, la acusa de falta de transparencia y de negarse a que el auditor externo haga su trabajo. A la secretaria de ésta la acusa de falsificar “firmas de los cheques de los miembros” (caso que denunció oportunamente Gloria López ante Rascón Banda, quien optó por lavar la ropa sucia en casa, como solía decir). En fin, que seguiremos informando.

Pierde la Sala Siqueiros a experta
Escribe Raquel Tibol que Taiyana Pimentel, la nueva directora de la Sala de Arte Público Siqueiros, fue “durante algún tiempo curadora del Museo Rufino Tamayo”, pero no experta en Siqueiros. En cambio, se pidió la renuncia a la persona “más capacitada en el tema”, América Juárez, que trabajó para el recinto de Tres Picos en los últimos 15 años, tiempo en que se convirtió —dice Raquel— en “una experta en cuyo criterio han confiado coleccionistas, galeristas, casas de subastas, universidades… de México y otros países”. Tan era una persona calificada, que entre el 15 de marzo y el 15 de mayo, acéfala la dirección de la Sala, quedó como encargada del despacho. Ahora, separada ya del museo al que entregó los últimos tres lustros, la institución se pierde a una persona que “había ganado a pulso un prestigio como profunda conocedora del archivo y las colecciones de obra” y de esta manera “se tira a la basura una experiencia consolidada” para beneficiar “seguramente por amistad —concluye la maestra Tibol— a alguien que quizá como la actual directora sabe poco o nada de Siqueiros”.

Los seudónimos de la Vicens
Miguel Ángel Sánchez de Armas me hace llegar un artículo de Raúl Rivero, publicado en El Mundo, de Madrid, quien dice: “Uno de los críticos taurinos más conocidos del siglo XX mexicano se llamaba Pepe Faroles. Era contemporáneo de un comentarista político que no brilló demasiado, pero era incómodo y escribía bien. Firmaba como Diógenes García. La verdad es que el experto en la lidia de toros y el analista de la actualidad política eran seudónimos de Josefina Vicens, la novelista que nada más necesitó dos libros para que la literatura hispanoamericana no pueda dejarla en el olvido”. Agrega Rivero que en 1958, después de leer El libro vacío, Octavio Paz, escribió a la sorprendente Vicens: “Es magnífico: una verdadera novela. Simple y concentrada, a un tiempo llena de secreta piedad e inflexible y rigurosa. Es admirable que con un tema como el de la nada —que últimamente se ha prestado a tantos ensayos, buenos y malos, de carácter filosófico— hayas podido escribir un libro tan vivo y tan tierno. Creo que los que saben que nada tienen lo tienen todo: la soledad compartida, la fraternidad en el desamparo, la lucha y la búsqueda”. ¿Algo más?

Correspondencia Reyes-Rejano
El sello Renacimiento, de Sevilla, publicó en 2003 un librito que hasta ahora hemos podido conseguir en México. Se trata de Charla en sonetos. Correspondencia Alfonso Reyes y Juan Rejano (1947-1956), compilación introducción y notas de Alberto Enríquez Perea y prólogo de la maestra Alicia Reyes. Rejano, quien fuera el generoso director de la Revista Mexicana de Cultura, suplemento de El Nacional donde muchos jóvenes de hace rato hallamos cabida para nuestros balbuceos. El intercambio de cartas, libros y poemas abarca pocos años y pocos textos, pero muestra la admiración y el reconocimiento literario y personal que merecía Reyes para el exilio republicano español. Muy ilustrativa de las apreturas económicas que persiguen a los escritores, es la reclamación que le hace Reyes a Rejano por los cincuenta pesos de una colaboración, lo que de paso nos muestra cómo se pagaba al mejor y más famoso escritor mexicano de aquellos días.

Breviario…
El gobierno capitalino decidió no cobrar durante este año el impuesto a espectáculos públicos, medida del todo plausible. *** Circula el número 93 de la revista Tinta Seca. Revista de Arte y Literatura que dirige Miguel Ángel Muñoz, quien nos ofrece en esas páginas un sólido ensayo sobre el recién desaparecido pintor Vicente Gandía, “uno de los artistas más poéticos e íntimos de la segunda mitad del siglo XX en México”. *** El pasado viernes, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, el IAGO, Francisco Hernández presentó La isla de las breves ausencias, su nuevo poemario.

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