Con una estrategia moderada el equipo alemán le dio una lección a Peugeot
LE MANS.- Las nubes apenas dejaban pasar los rayos del sol, pero ni aunque éste hubiera estado en todo su esplendor Peugeot se hubiera podido calentar.
Otra vez Audi le hizo la travesura a domicilio y con la primera luz del amanecer el R10 se adelantó para obtener el primer puesto que los galos habían protegido desde el arranque de la competencia.
De nada les sirvió, ni la pole position, ni ser hasta cinco segundos más rápidos por vuelta, ni por fin tener la fiabilidad para terminar la prueba. La experiencia y estrategia de los campeones alemanes se ha vuelto a imponer por sobre todas las condiciones en Le Mans.
No hay explicaciones mágicas. En la carrera de resistencia más importante del mundo, la apuesta de Audi por una estrategia conservadora y balanceada funcionó con la precisión que siempre los ha caracterizado. Tres paradas en pits fueron la diferencia entre el primer y segundo auto y contra eso nada pudieron hacer ni el ex campeón de Fórmula 1, Jaques Villeneuve, ni ninguno de sus compañeros de equipo.
No hay que culpar a la lluvia, que cayó en dos ocasiones durante toda la competencia, ni al día nublado o al escándalo que los aficionados que acamparon alrededor de la pista hicieron durante día y noche.
Lo cierto es que desde antes de que comenzara la batalla, los pilotos e ingenieros de Audi le apostaron a una carrera conservadora, a perder menos tiempo cargando diesel y a cuidar su auto y sus recursos. Mientras que Peugeot quiso siempre ir más rápido, olvidando por completo que consumirían más combustible y más neumáticos.
Al final, como en el cuento de la hormiga y la cigarra, Audi tuvo la oportunidad de demostrar de lo que una estrategia de consumo razonable es capaz, dando como resultado una gran carrera. 24 horas ininterrumpidas de perfectas maniobras, esperando que alguien cediera o cometiera algún error. Pero no fue así, nadie perdió la cabeza.
El único tropiezo durante la larguísima espera fue el trompo que dio el auto número dos, que a la postre se convertiría en el ganador, a un par de horas de que terminara la competencia, lo que puso en riesgo la anhelada victoria.
A pesar de este incidente, que lo único que hizo fue ponerle más emoción a la carrera, hay que reconocer que Audi ejecutó con precisión.
Así, la marca alemana ha vuelto a escribir su nombre en la historia de esta carrera, con Tom Kristensen como el máximo ganador de todos los tiempos.
Con la victoria de la edición 76, tanto Audi como Kristensen han logrado ocho coronas, confirmando la hegemonía que desde 2000 ha impuesto en Le Mans, misma que buscará Peugeot el año próximo.




